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¿Se puede dar Colombia el lujo de perder tres décadas?

Mauricio Botero Caicedo

07 de junio de 2026 - 12:06 a. m.

En el artículo del pasado domingo afirmábamos que Colombia va a enfrentar a corto plazo cuatro “estallidos”: el energético, el de la salud, el económico, y el de seguridad. Para Iván Cepeda el desastre energético no es producto de la improvisación del actual gobierno, sino del “modelo extractivo”; en relación con el modelo de salud, Cepeda está comprometido con Petro y la Corcho a profundizarla; sobre la inminente crisis fiscal y su paternidad de la Paz Total, el candidato marxista se hace el loco. Cepeda, como bien lo señala Hernando Gómez Buendía, “cree que la paz se consigue negociando con los bandidos; cree que la riqueza se reparte antes de producirse; cree que las víctimas están de un solo lado; cree que el Estado puede sustituir al mercado; cree que el problema principal de Colombia es la desigualdad y no la pobreza.” Con razón Sergio Fajardo afirma que Cepeda no tiene la preparación para ser presidente.

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En la remota posibilidad de ganar las elecciones, la extrema izquierda no va a soltar el poder ni en el 2030, ni en el 2034, ni el 2038. Calcando la bellaca estrategia de Hugo Chávez, instrumentalizarán no ya, pero en un futuro, una Asamblea Constituyente para perpetuarse 20 años más. Como lo ha advertido el constitucionalista Mauricio Gaona (hijo de Manuel Gaona Cruz, magistrado asesinado por el M-19 en el magnicidio del Palacio de Justicia), este 21 de junio nos estamos jugando es la democracia, no quien ocupe la presidencia durante los próximos cuatro años.

Pero si la extrema izquierda lo que aspira es a quedarse 20 años más, ¿por qué se habla de tres décadas perdidas? Un amigo venezolano me explicó el drama del vecino país: los 27 años que llevan los chavistas en el poder llevó a que la economía se contrajera en un 70-80 % de lo que era en 1998. Su argumento es que, en el remoto caso de que lograran un crecimiento del PIB del 10% anual (Colombia solo crece levemente por encima del 2 %), el tamaño de la economía venezolana se duplicaría en siete años, llevándola solo al 40-60 % de lo que fue en su día. Si durante los siguientes siete años (es decir, del 2033 al 2040) siguieran creciendo al 10 % anual, la economía llegaría al 80-120 % de lo que en su día estuvo. Asumiendo que en realidad solo llegan al 80%, necesitarían tres años adicionales para volver a 1998.

Se preguntará el lector, si la izquierda es tan funesta, ¿por qué la economía en Colombia no ha implosionado? Petro y su equipo, arquitectos de una burbuja insostenible de consumo sustentada en deuda pública sin control, han logrado “patear” el problema para adelante. A oscuras y con la banca internacional respirándonos en la nuca, antes de finalizar el año los colombianos confrontaremos la herencia envenenada que nos ha legado este gobierno.

Apostilla. Torpe interferencia de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuestionado la integridad de nuestras instituciones electorales. Olímpicamente la Sheinbaum desconoce que la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral reportaron un nivel de coincidencia del 99,94 % entre el preconteo informativo inicial y el escrutinio oficial. La extrema izquierda, haciendo gala de su enorme hipocresía, critica el apoyo de Trump a Abelardo, y se queda callada con el apoyo de la Sheinbaum a Cepeda y Petro.

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