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Segunda Marquetalia: mientras dialogan, asesinan

Mauricio Botero Caicedo

29 de marzo de 2026 - 12:06 a. m.

Todo indica que el cobarde asesinato de Miguel Uribe Turbay fue cometido por los delincuentes de la Segunda Marquetalia, agrupación narcoterrorista que, en su día, bajo la peregrina política de Paz Total, fue acogida por un gobierno en el que se dialogaba por igual con todos los bandidos, indistintamente de que su ánimo fuera el lucro o la toma del poder por la boca del fusil. El columnista José Manuel Acevedo afirma sobre la “Segunda Marquetalia”: “No por falta de oportunidades o entrampamientos (como quisieron vender los que desde el poder actual insisten en excusar a ‘Márquez’, ‘Santrich’ y compañía), sino por decisión propia; por seguir traqueteando”.

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Al acoger con la misma benevolencia a delincuentes de toda pelambre, la Paz Total ha dejado en evidencia ser una política miope. El fiasco de esta política es de tal magnitud que el conocido analista Hernando Gómez Buendía (en muchos aspectos simpatizante del gobierno), en su libro Colombia después de Gustavo Petro, afirma: “Infortunadamente —y sin ignorar las vidas ahorradas gracias a las treguas—, la Paz Total hacia el final del gobierno no muestra más que una violencia en aumento, con crecimiento alarmante del Clan del Golfo, el ELN, el EMC e inclusive la Segunda Marquetalia, con ataques en aumento a las Fuerzas Militares, atentados urbanos, retenciones de soldados y complicidad —o uso— de los campesinos como escudos. Según las fuentes especializadas, ningún cese al fuego se respetó plenamente, más del 60 % de los compromisos humanitarios fueron violados en al menos una ocasión por cada actor, aumentaron los choques armados entre grupos al margen de la ley, la “capacidad territorial” de los más grandes se expandió, un puñado de sus miembros sigue hablando de salida negociada, los grupos criminales se han seguido atomizando y por ende degradando, siguió el asesinato de activistas sociales, y la violencia golpea sobre todo en las regiones fronterizas de Colombia”.

Indistintamente su posición en el espectro ideológico, el único candidato que propone seguir dialogando simultáneamente con todas las organizaciones criminales es Iván Cepeda, un marxista que hace caso omiso de que estos miserables una y otra vez hayan dejado saber que las treguas solo las utilizan para aumentar los ataques a las Fuerzas Armadas, a la población civil, y a aumentar significativamente sus cultivos ilícitos. Durante cerca de cuatro años la Paz Total partió de la premisa de que era indispensable hablar con todos buscando resolverlo todo. Al equiparar actores con objetivos significativamente distintos (por más que compartan sus medios ruines) no solo no solucionó nada, sino que creó un fenómeno peligroso e inmanejable: la negociación con criminales como estado permanente de la paz.

Apostilla. Acercándose la primera vuelta se empiezan a ver adhesiones a algunas campañas. Algunos ingenuos y muchos sinvergüenzas se han adherido al candidato marxista en la esperanza de poder salvar su poder e influencia. Ante este fenómeno, es oportuno recordar una de las sentencias del filósofo Nicolás Gómez Dávila: “El burgués entrega el poder para salvar el dinero; después entrega el dinero para salvar el pellejo; y finalmente lo ahorcan”.

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