Superando la trampa de la pobreza

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Mauricio Botero Caicedo
14 de octubre de 2018 - 07:30 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

En un interesante artículo publicado en The New York Times (oct. 4/18), el editorialista David Leonhardt reseña un estudio reciente que compara los barrios en Estados Unidos que han logrado superar la pobreza con aquellas zonas que siguen hundidas en ella. Leonhardt relata que el primer factor era de esperarse: aquellos barrios en que los ingresos son muy bajos o inexistentes tienden a mantenerse pobres. La escasez o exigüidad de ingresos hace que se construya lo que los economistas llaman “la trampa de la pobreza”, que en esencia es un mecanismo automantenido que provoca que la pobreza persista. Si la penuria o la indigencia persisten de generación en generación, como ocurre en ciertos barrios estadounidenses y seguramente en todo el mundo, la trampa comienza a autoperpetuarse si no se toman medidas para romper ese círculo vicioso. Es decir, la pobreza engendra pobreza.

Pero lo que más sorprendió a los autores de dicho estudio es que la segunda causa (después de la carencia de ingresos) de que los barrios pobres permanecieran así, a lo largo del tiempo, es el número de hogares con un solo progenitor. Es decir, el estudio revela que la inexistencia de una estructura familiar con dos padres (indistintamente de que sean uniones de hecho) hace que, entre otras, haya menos ingresos en el núcleo familiar, lo que a su vez incide en que se creen las condiciones objetivas para no superar la trampa de la pobreza. ¿Y por qué sorprendió este resultado? Porque, aparte de la parsimonia en los ingresos, la respuesta lógica sería que los efectos de la falta de crédito, de formalización del capital (por exiguo que sea) o la deficiencia de educación y servicios de salud fueran bastante más importantes en la formación de la trampa de la pobreza.

¿El mismo problema de los barrios de EE. UU. existe en Colombia? Intuyo que sí. Y de ser ese el caso, ¿qué se puede hacer para romperles el espinazo a estas trampas de la pobreza en Colombia? Varios prestigiosos economistas, entre ellos Rudolf Hommes, Laura Cuesta y Jairo Núñez, han hecho valiosas propuestas y señalamientos, entre ellos, el que la insuficiencia de plata de los padres para pagar el colegio de sus hijos hace que muchos niños tengan que trabajar; la falta de capital de trabajo que obliga a recurrir a préstamos “gota a gota”, créditos usureros, que devoran cualquier margen de ganancia que permitiría ir acumulando un pequeño patrimonio; la falta de seguridad social; la carencia de información sobre las posibilidades de empleo, la desnutrición —enemiga de la productividad y fuerte aliada de las enfermedades— y la elevadísima tasa de natalidad en las familias de menores recursos.

Pero sí es una realidad que en Colombia, al igual que en EE. UU., el segundo factor que más contribuye a la trampa de la pobreza es la inexistencia de los dos progenitores en el hogar. Es necesario diseñar las políticas públicas adecuadas, como puede ser atar los subsidios, el crédito y todos los demás apoyos a la existencia de un núcleo familiar con dos ascendientes responsables, que firmen y se comprometan con las ayudas que se les prestan. Las fórmulas concretas están más allá del alcance de esta columna. Pero no me cabe la menor duda de que es un tema que amerita un estudio más a fondo. Para erradicar la trampa de la pobreza hay que prestarle bastante más atención a la familia como núcleo y a la estructura familiar de dos padres.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.