Publicidad

¡Un auténtico festival bélico!

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Mauricio Botero Caicedo
11 de julio de 2021 - 05:30 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Un amigo extranjero me pidió que le contara sobre las recientes marchas. Para hacerlo me desplacé a Facatativá y le envié el siguiente informe: “¡Un espectáculo magnífico… un festival pirotécnico! Desde temprana hora bloquearon las calles del pueblo con busetas, volquetas y lujosas camionetas blindadas con escoltas pagados por los contribuyentes. Se «cortó la ruta», según la graciosa definición de la CIDH. Los colectivos transportaban a los de la «Primera Línea», a la línea de contraataque y a los «neutralizadores», que son los encargados de disipar los efectos de los gases lacrimógenos. En volqueta llegaron los elementos de ataque y protección (escudos, bates, pasamontañas, máscaras de gas, botas y rodilleras), material que aportó el senador Gustavo Bolívar después de una meritoria campaña de crowdfunding. Los elementos algo más agresivos, los machetes y las papas bomba, fueron discretamente entregados como generoso aporte de la minga, el Eln y la Nueva Marquetalia. Los de la retaguardia y las «barras bravas del pueblo» (que llegaron con ladrillos) fueron rociados con pintura roja y hábilmente maquillados con heridas y quemaduras. Varios practicaban gritos de que «nos están matando» y «Uribe, paraco, el pueblo está berraco…». (Parece ser que estos alaridos ayudan a despejar los pulmones de COVID). A poca distancia, contribución de los sindicatos de salud, se preparaban los enfermeros de primeros auxilios”.

“Paulatinamente se configuró una numerosa caravana de ONG que incluía a Temblores, Dejusticia (sin el chef), Amnistía Internacional, Human Rights Watch, Oxfam, la CIDH, la Comisión Colombiana de Juristas y, por supuesto, los delegados de 22 agencias de la ONU. A renglón seguido se alistaba la prensa con sus cámaras y videos. Vimos muchas caras conocidas, entre ellas los corresponsales de The New York Times y El País de España. Detrás venían los rellenos del Comité del Paro y un contubernio de políticos de extrema izquierda con el ojo derecho tapado, que incluían delegados del «pacto histórico», de los «verdes» y de los «comunes». El senador Bolívar, «pontífice máximo» de la narcoliteratura, cuando no estaba repartiendo cascos y botas, les estaba gritando a los policías «cerdos». Al senador lo escoltaban Alexánder y Wilson, los congresistas recién llegados del Valle. Confieso que no alcancé a ver ni a Roy ni a Armando. Los representantes de los gobiernos de Maduro, Castro y Ortega nos honraban con su augusta presencia. Con discreción operaban los contables de los narcos cubriendo la nómina de las dos líneas, con uno que otro billete largo para pagar la comida y la pauta. Justo detrás venía una divertida traílla de vendedores ambulantes, algunos de bebidas y papas, y otros de sustancias algo más estimulantes. Entre los jíbaros circulaban la marihuana y la coca a rodos. Las líneas blancas de perica eran codiciadas por los extranjeros, tanto de la prensa como de las ONG, que no querían perderse de nuestros principales productos de exportación. Entre todos los actores de sostén y patrocinio sumaban al menos 350 personas. Sobra decir que los del Esmad los estaban esperando y se dio inició a un magnífico espectáculo bélico con una pedrada en la sien a un policía: milagrosamente solo hubo 72 heridos”.

En su respuesta mi amigo reclamó que no hice mención de los manifestantes. “Perdona… es verdad y se me pasó…”, le contesté, “… tengo la casi certeza de que vi a una joven de camiseta blanca, bluyines elegantes, Nikes a la moda, arropada con la bandera de Colombia y cargando un cartel que decía «No más violencia»”.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Elena(t19lv)13 de julio de 2021 - 07:51 p. m.
Me alegro de que El Espectador publique estos despropósitos. Que no se diga que no se les da voz a estas pobres gentes. Ridículo, odioso y lamentable.
alejo.tb@hotmail.com(4153)13 de julio de 2021 - 04:16 p. m.
Le faltaron los que se disfrazaron de muertos, unos setenta; los que se sacaron los ojos para desacreditar la democracia; los que salían de la pirotecnia escoltados por varios disfrazados de policía y decían "vamos a desaparecernos para ensuciar a Duque"...... y los paisanos narcoterroristas del columnista que se disfrazaban de gente de bien para dispararle al lado de la policía a la multitud...
ALFREDO(68560)12 de julio de 2021 - 04:53 p. m.
Los áulicos de la piara excretan su maledicencia pretendiendo enlodar con columnas de fantasía alcohólica. Las amistades de este sujeto botero deben estar ligadas a las oscuras bandas que asesinan, torturan o violan a mansalva. Buena compañía le hace el maldingo a los monos franquistas de Osuna que a diario añora los pájaros que comandaba su adorado Laureano. Al fin y al cabo " gente de bien"
CECILIA(72362)12 de julio de 2021 - 04:15 p. m.
Señor Botero por que menciona Facatativa en su adsurdo Columna acaso Bogota no esta Peor. Sera los disturbios que sucedieron en Ciudad Bolivar y Suba fueron simulacros de Paros.Por que utilizar un Municipio de Cundinamarca acaso no quiere criticar a su Alcaldesa de Bogota y lo que pasa en su ciudad.
ERWIN(18151)12 de julio de 2021 - 12:12 a. m.
cada dia peor ..que columna tan fea ..trate de escribir bueno y sano ..le mpropongo temas ..el ñeñe -los tenedores de "buena Fe" de tierras -los 6402 jovenes asesinados -el envenenamiento de Pizano -las pensiones - ahi tiene para que comience
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.