Ejemplar el comportamiento de los que nunca amenazaron quemar el país en caso de no ganar. Con contadas excepciones, no ha habido triunfalismo por parte del presidente electo, Gustavo Petro, ni de su equipo. Es más, en algunos sectores ha habido una importante dosis de realismo, como lo demuestran las declaraciones de Armando Benedetti, en el sentido de que no puede haber ningún acuerdo nacional si no pasa por Uribe.
De lo que sí debe tener certeza el próximo gobierno es de que, en caso de imponer políticas socialistas que hagan trizas el modelo democrático de libre empresa, los ciudadanos o empresas pueden, en cualquier momento, hacer elecciones alternativas. La principal elección opcional es votar con los pies, un concepto que expresa la posibilidad que tienen los ciudadanos y las empresas de manifestar sus preferencias desplazándose a aquel territorio en el que las políticas públicas se ajusten más a sus necesidades y predilecciones. El votar con los pies implica casi siempre emigrar. Los colombianos en los dos últimos lustros hemos visto de cerca los más de dos millones de hermanos venezolanos que han huido de la oprobiosa dictadura de Nicolás Maduro, refugiados que hemos acogido en Colombia con generosidad. El voto con los pies de las empresas, aun dentro de una misma nación, se está volviendo cada vez más frecuente. La periodista ecuatoriana Paola Ycasa relataba sobre el columnista Joe Lonsdale, del Wall Street Journal, un californiano que se mudó a Texas, la que consideraba “una nueva tierra de oportunidades”, justificando su decisión en los siguientes términos: “La cruda verdad es que en California […] las malas políticas desalientan los negocios y la innovación, sofocan las oportunidades y hacen que la vida en las grandes ciudades sea desagradable. Hace 40 años, mis padres vinieron a California porque se podía lograr cualquier cosa en el estado dorado. La política gubernamental facilitó el espíritu empresarial. El auge en actividades tales como la tecnología, finanzas, medicina, energía y muchas otras industrias duró décadas. Pero ahora un estado como Texas ofrece estas oportunidades sin los problemas y el bagaje que ha acumulado California”. Decisiones como las de Lonsdale se toman cada día a escala mundial.
Sinceramente no creo que a Petro se le pase por la mente seguir las políticas anacrónicas y fracasadas de los Castro y Maduro. Creo que Petro seguramente estaría de acuerdo con la apreciación de Moisés Naím en el sentido de que muchos siguen teniendo fascinación por ideas muertas, ideas que no funcionan y que han sido probadas en muchas oportunidades y siempre dan el mismo resultado: miseria, corrupción, desigualdad y pobreza. Petro, como presidente, podrá escoger entre las malas políticas que hacen que las personas migren por motivos económicos, buscando un mejor nivel de vida, mejores condiciones de trabajo y remuneración o, en casos más críticos, el acceso a un empleo; o que migren las empresas por políticas que desalientan los negocios y la innovación y sofocan las oportunidades, como afirmaba Lonsdale sobre California.
Apostilla: Pocos términos tan denigrantes como aquel de “nadies”. El etiquetar a un grupo de personas en la práctica es pordebajearlos. Como recientemente afirmaba una prestigiosa economista, “la etiqueta los anula, los invalida y los desvalida. Es atroz, porque la gente se vuelve dependiente y se convierten en presa de la casta política. Cuando a un individuo o a un grupo lo etiquetan y lo anulan, le roban el carácter y la libertad”.