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Venezuela y sus retos en Unasur

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Mauricio Jaramillo Jassir
29 de abril de 2016 - 04:59 a. m.
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En medio de uno de los momentos más críticos, o tal vez el peor en toda la era chavista, Venezuela asume de manos uruguayas la presidencia pro tempore de Unasur, que tendrá hasta abril de 2017, cuando le transfiera ese poder a Argentina. Caracas deberá enfrentar varios retos que pondrán a prueba su capacidad de gestión regional y seguramente visibilizarán una coyuntura interna bastante compleja y en desventaja para el alicaído gobierno.

Primero deberá hacer prueba de liderazgo regional frente a la posibilidad inminente de destitución de Dilma Rousseff, por la vía de un juicio político controvertido y lleno de inconsistencias. Maduro ha denunciado un golpe en contra de la presidenta y para nadie es un secreto la politización de la justicia brasileña, así como la ausencia de un cargo en su contra. La presidencia de Unasur bajo el signo venezolano tendrá a su cargo el debate sobre la aplicabilidad de la Cláusula Democrática, que debe activarse en momentos de interrupción constitucional, para sancionar al país donde ocurra, hasta que sea restablecido el orden. Los antecedentes son variados. En 2008, la OEA presionó, a través de la Carta Interamericana Democrática, a Honduras por el golpe contra Manuel Zelaya, quien nunca volvió al poder. En 2012, Mercosur aplicó su cláusula a Paraguay (Protocolo de Ushuaia) por el “juicio exprés” contra Fernando Lugo, hasta que mediante elecciones se restableció la dinámica democrática. En ninguno de los casos, los presidentes apartados pudieron volver a gobernar.

Segundo, el gobierno del PSUV deberá continuar con proyectos emblemáticos para el bloque, en medio de una tensión fiscal y cuando la austeridad marca la gestión de los suramericanos. Bien sea por la caída de los precios de las materias primas, o por necesidades internas, las naciones del bloque están obligadas a contracciones en sus carteras.

Y tercero, Venezuela no solo tiene a su cargo la presidencia de Unasur. Este año asume la de Mercosur y viene de encargarse de la Secretaría Permanente de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA). Caracas tendrá que armonizar los esfuerzos en integración que en los tres se vienen adelantando. Al frente de esas instituciones, la presión de la zona por llegar a una solución que ponga fin al bloqueo político entre Gobierno y Asamblea será mayor. La visibilidad de Venezuela es una jugada de doble filo, pues significa combatir el aislamiento inocultable y a su vez la imposibilidad de esconder un problema humanitario interno de dimensiones cada vez mayores.

* Profesor U. del Rosario

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