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Capitalistas y mercenarios progres ante el comunismo agonizante

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Mauricio Rubio
09 de abril de 2026 - 05:00 a. m.
“Una manada internacional de izquierdistas que jamás vivirían en Cuba viajaron como en safari”: Mauricio Rubio
“Una manada internacional de izquierdistas que jamás vivirían en Cuba viajaron como en safari”: Mauricio Rubio
Foto: EFE - Alejandro Azcuy
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Las imágenes desde Cuba no podían ser más vergonzosas. Una manada internacional de izquierdistas que jamás vivirían allá viajaron, como en safari fotográfico, para observar en directo el deterioro que aún se resisten a comprender. Rosa Marquetti, musicóloga cubana residente en la isla denunció la “folklorización de nuestra miseria”, que volvieran su ciudad un “parque temático de la resistencia”.

Por el lado capitalista sobresale Hasan Piker, un influencer millonario de 34 años que hizo fortuna criticando al neoliberalismo desde Los Ángeles, donde vive en una mansión de tres millones de dólares y maneja un Porsche de 200 mil, casi sus ingresos mensuales estimados. El NYT criticó al “socialista de limusina” por señalar que los cubanos seguían “de fiesta pese a las dificultades”, minimizando así la escasez, los apagones y la represión. Astro de redes sociales, Piker llegó a La Habana pidiendo acabar “las medidas estadounidenses que han aislado a la isla y contribuido a su colapso económico”. Para constatarlo, se instaló en el Iberostar Marqués de la Torre donde “diseño y servicio se fusionan para que tu aventura cubana sea perfecta”: sin limitaciones gastronómicas ni cortes de luz.

En el bando mercenario, el sainete incluyó videos de Pablo Iglesias desde una suite del Gran Hotel Bristol, donde se alojó con un séquito de parlamentarios y cuadros izquierdistas con un obsceno arreglo: 10 mil euros de gastos le pagó la dictadura por subir videos y, de nuevo, con suministro eléctrico continuo y apagones en el resto de la ciudad, incluso hospitales. El decadente exparlamentario y vicepresidente le hizo una entrevista a Miguel Diaz-Canel, presidente cubano que tambalea relegado de las instancias relevantes del poder.

El nostálgico y postizo publirreportaje grabado en el suntuoso Palacio de la Revolución salió primero en Canal R(e)d de Pablo Iglesias, cuya estrella “para desembarcar en Latinoamérica“, Inna Afinogenova, “ha sido la voz oficial de la propaganda rusa en español”. Un resumen salió luego en Granma, medio oficial del Partido Comunista de Cuba, bajo el título “Estamos dispuestos a dar la vida por la Revolución”. La conversación es un despliegue de cinismo. Para el ex líder de Podemos “los fascistas hoy en el poder aprendieron de sus referentes nazis el principio goebbeliano de que una mentira repetida mil veces puede convertirse en verdad”. El mandatario cubano evita el término pueblo para agradecer la oportunidad de dirigirse al público europeo y español “porque esas verdades están siendo fracturadas con la intoxicación mediática, con esa narrativa de mentiras, de calumnia”. Ante la evidencia de “una situación que todo el mundo me dice que es jodida”, el invitado recuerda haber visitado Cuba en 1994, en pleno “período especial”; Díaz-Canel replica que “siempre hemos estado en una situación compleja. Yo nací en 1960. Cumplí un año al otro día de Playa Girón y ya el 80 % de la población cubana nació después de la Revolución. Nosotros nacimos bloqueados. Mis hijos nacieron con el bloqueo. Los hijos de nuestra generación, nuestros nietos, han sido niños que también nacieron bloqueados y que han estado desarrollando su vida hasta ahora bajo las condiciones del bloqueo”. Tras su letanía goebbeliana del bloqueo destaca el “período especial” que los llevó a “ser creativos, avanzar, y después vinieron momentos en que la relación con Venezuela, el apoyo de China, de Vietnam permitió que fuéramos a otra situación”. Implícitamente añora los intentos de apertura liderados por la tecnocracia cubana bien preparada, con funcionarios fuera de serie como Carlos Lage y Felipe Pérez Roque. Obviamente, no menciona que esos reformadores fueron condenados al ostracismo por unas bromas tontas grabadas sin su consentimiento contra el Comandante Supremo y el hermano chafarote que desde entonces comparte el poder con GAESA, el consorcio militar que terminó apoderándose del bulto de la economía cubana.

En 2009, el bloqueo y el embargo norteamericanos dejaron de ser la causa principal de la pauperización cubana. La tajada de las actividades dolarizadas se convirtió en el botín que los militares y la familia Castro le roban al pueblo cubano. La burocracia civil, incluso el actual presidente, escogido a dedo por Raúl, fue apartada del mando. Díaz-Canel cumple apenas labores menores como la propaganda sobre un romántico paraíso, haciéndole el juego a izquierdistas hipócritas en “tour revolucionario”. Silencia los incidentes que truncaron su carrera e impidieron que Cuba se transformara económicamente, como China y Vietnam. Recurre al ardid de negar la responsabilidad propia para endilgarle los yerros al enemigo: “a finales de 2019 la administración Trump recrudece el bloqueo. O sea, el bloqueo empieza a tener cualitativamente una diferencia”. Eso explica sin sonrojarse el emisario de la revolución menguante que terminó convertida en patético parque temático de la extrema izquierda global.

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