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El derecho a celebrar que lleven un sátrapa ante la justicia

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Mauricio Rubio
08 de enero de 2026 - 05:05 a. m.
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En varias ciudades de “América, Europa y otras regiones” con emigrantes venezolanos fueron convocadas manifestaciones para respaldar la captura de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flórez. En Doral, Florida, ciudad conocida como Doralzuela, salió cerca del 4 % de la diáspora. Marchas con 1 % o más de la población de una comunidad son descritas por la prensa y los analistas como “masivas”, “históricas” o “sin precendentes”. Nicaragüenses y cubanos también salieron a celebrar en la Florida.

En Bilbao se festejó con música y baile la “caída” de Maduro. “Cayó la dictadura, cayó… viva Venezuela libre… libertad, libertad”. Apoyaban la “operación quirúrgica” que permitió la detención del “delincuente y dictador”. No era un presidente sino un usurpador, aclaraban. Reclamaban la liberación inmediata de “todos los presos políticos, civiles y militares que tiene la dictadura”, entre ellos dos bilbaínos que “están allí secuestrados y no se sabe nada de ellos”.

“Maduro, narcotraficante, usurpador, asesino, te llegó tu hora… ¡libertad, libertad, libertad!” proclamaron los venezolanos en Madrid. Allí mismo, frente a la embajada de los EE.UU., se oyeron algunas voces contrarias como “Maduro, aguanta, el pueblo se levanta” o “¡manos fuera de Venezuela!”.

Una estupenda consigna surgió de las celebraciones callejeras venezolanas. Es tan simple como sabia: “no sufras por el petróleo que no es tuyo”. Parece diseñada a la medida de periodistas y analistas que desde Colombia sugieren lo que, a estas alturas, realmente le conviene a Venezuela, América Latina o Groenlandia.

Los testimonios dirigidos a quienes olvidaron lo vivido en el vecino país durante las últimas décadas son bastante más reveladores que las consignas. Particularmente desgarrador es el relato de Anaís Castro, una locutora residente en Argentina. Nacida en 1993, participó en protestas estudiantiles desde 2007 contra la censura impuesta por Chávez a los medios de comunicación. En 2010, bajo gran influencia de médicos cubanos, estudiaba enfermería y sufrió una parálisis facial. Antes de atenderla en el hospital le preguntaron a la madre que la acompañó si era chavista: “porque si no, no la podemos atender” precisó el médico. Dejó la carrera y, tras la muerte de Chávez en 2013, como estudiante de Bellas Artes, envalentonada volvió a las protestas. “Se llevaron a dos de mis compañeros, los torturaron durante semanas”. Se asustó y se volvió a “guardar”. Retornó a la calle básicamente para proteger a su hermano menor, temía que lo mataran. Después de una manifestación detuvieron a la madre de una amiga. “Cinco hombres la torturaron… cuando ella se arrodilló a pedir perdón y que la soltaran, la orinaron entre los cinco, para que su hija dejara de incentivar estudiantes”. Esa amiga se fue para España.

En 2017 Anaís emigró a Argentina. Convenció a su madre que la siguiera. Viajó para ayudarla con la venta de enseres domésticos y el traslado. Al llegar, en el aeropuerto, los de la Guardia Nacional la llevaron a una oficina. La desnudaron y le abrieron la maleta. Los pesos argentinos que traía les parecieron poca cosa. Le dieron un teléfono para que llamara a alguien: si llegaba del extranjero, “hay alguien que tiene plata”. Estaba desnuda, “secuestrada en el aeropuerto de mi propio país”. A su madre que la esperaba la dejaron entrar con una tarjeta débito para liberar a su hija. En el viaje a Buenos Aires, no pudieron conseguir el mismo vuelo. Al llegar allá su padrastro le dice: “transfiere todos tus ahorros porque secuestraron a tu mamá”. Una vecina, novia de un Guardia Nacional, contó que esa señora debía tener buena plata “porque está vendiendo todo y se va del país”. Se llevaron a la mamá con una ahijada de dos años. Después, la abuela también anunció que se iba si la nieta, cuyo pasaporte se vencía, venía a buscarla. Para renovarlo, tuvo que pagar mil dólares. Nunca más volvió a Caracas.

Anaís no se siente particularmente desafortunada. “A mí no me mataron a nadie en la calle”. En su familia hubo miedo, indignación y secuestros express pero sin torturados ni desaparecidos. Aún así, “si después de todo esto que yo viví, me despierto el sábado 3 de enero con la noticia de que se llevaron a Maduro y que volaron en pedazos el Cuartel de la Montaña donde descansaban en paz los restos de Chávez, tengo derecho a celebrar, tengo derecho a alegrarme, porque ellos me contaminaron el alma, me contaminaron el corazón. Y sí, yo siento una justicia amarga. Que por lo menos a ese dictador y asesino se lo lleven de mi país. Permítanme celebrar, permítanme ser feliz, porque a nosotros nos han quitado demasiado… ¡Hasta eso nos van a decir que no podemos hacer!”.

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DIEGO ARMANDO CRUZ CORTES(25270)Hace 1 hora
La guardia pretoriana de Maduro llena de cubanos expertos en tortura y represión, como no celebrar un golpe contra un régimen opresor que como menciona el columnista arremete violentamente contra quienes no comparten las ideas pseudo revolucionarias de un chavismo agónico. Bien ido Maduro, se le acabó la guachafita y la recocha, a bailar en las carceles de alta seguridad de USA. Ahora mismo esa columna en Venezuela implicaría seguimiento, censura y hostigamiento. Cobardes contra su gente-.
Juan felipe Vélez gomez(82042)Hace 3 horas
Vos SOS un pobre pendejo; con eso te digo todo y no quiero entrar a demostrarte tu carácter de fascista.
Noticioso(6975)Hace 3 horas
Petro lo confesó clarísimo hace unos años en una entrevista a un medio español: dijo que estaba "triste" porque "llegar a la Presidencia en Colombia, no le había permitido "hacer la revolución", que era su "verdadero anhelo". Si: La misma "revolución" comunista que tanto las FARC como el ELN llevan 70 años matando y secuestrando para alcanzar en Colombia; y que el chavismo impuso en Venezuela hasta el sábado. Si Cepeda es el candidato de Petro, esa es la misma senda de ese par de fanáticos habl
  • Mar(60274)Hace 17 minutos
    No se refería a asesinar. Petro no estuvo ni en la "far", ni en el ELN. Revolución hace cuando sube el salario mínimo y piensa en los trabajadores, ya demasiado se ha pensado en las empresas, sin resultados. Hace revolución cuando recupera los derechos de los trabajadores que la derecha les robó con falsas promesas de más empleo. Hace revolución cuando le dice a Trump de frente lo que es, luego de décadas de estar arrodillados a EEUU como unos cobardes. ¿Quiere más revolución?
Mario Giraldo(196)Hace 4 horas
El sapatra de hoy era el salvador de ayer, el chavismo fue elegido en un país donde la bonanza petrolera no le llegaba a la gente.... y luego fue reelegido. En la era Uribe Santos, Colombia también vendia petroleo al precio que les toco a ellos. Donde esta invertida la bonanza petrolera colombiana?.
Gabriel Aguirre(91153)Hace 6 horas
Es natural empatizar con los Venezolanos y con lo que han sufrido. Pero decir que "En Doral, Florida, ciudad conocida como Doralzuela, salió cerca del 4 % de la diáspora." es falso. Si la diaspora segun cifras oficiales son 8 millones, el 4 % son 320 mil personas. Y al frente del arepazo no habia ni siquiera mil personas...
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