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FARC, Triple Frontera, disidencias y otras Marquetalias

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Mauricio Rubio
30 de abril de 2026 - 05:17 a. m.
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Hace cinco años, al lanzar su libro Las fronteras y la guerra, Eduardo Pizarro caracterizó el bombardeo que en 2008 mató a Raúl Reyes como parteaguas en la historia de esa guerrilla: fue el evento definitivo para la “derrota estratégica” que los llevaría a negociar la paz. Reyes ya era el máximo líder pues Tirofijo estaba enfermo y moriría poco después. Esa “crisis de liderazgo” no la superaron; los nuevos jefes nunca tuvieron “arraigo profundo” en la guerrilla. Hubo entonces “un enfrentamiento entre Alfonso Cano y Timochenko, (pupilos) de Jacobo Arenas, contra ‘los hijos de Marulanda’, de corte militar, liderados por Iván Márquez y Jesús Santrich”, explicó Pizarro. El segundo murió pero esa división se mantuvo y hoy, como en 2021, “tenemos a los (discípulos) de Arenas en Comunes y a los de Marulanda en la nueva Marquetalia”, disidencia de las FARC.

Por décadas, la Triple Frontera (TF) entre Brasil, Argentina y Paraguay ha sido un centro mundial del crimen organizado. Millones de turistas en las cataratas de Iguazú y un enorme mercado de carga impulsan el comercio. Ciudad del Este, fundada por Alfredo Stroessner en 1957 como zona franca, es un polo de desarrollo: con apenas 5% de la población total, el comercio local supera el 30% del nacional. Un quiebre definitivo fueron dos ataques terroristas antisemitas de Hezbolá en Buenos Aires planificados allí. La presencia de esta organización en la TF se hizo evidente. La facilidad para blanquear dinero más la falta de autoridad la habían consagrado como lugar seguro para “descansar, recaudar fondos y evitar la persecución”. La zona era un santuario del terrorismo internacional. Además, la presión sobre los primeros grandes narcos desplazó actividades ilegales desde Colombia. Allá se encontraban traficantes, insurgentes y terroristas con las FARC, cuya presencia empezó a sospecharse desde unas amenazas a la embajada norteamericana en 2001.

Otro indicio de las FARC en Paraguay fue Marquetalia, barrio de invasión cerca a Asunción. En 1999, unas 40 hectáreas fueron ocupadas por 200 personas sin tierra. Dividieron lotes y construyeron viviendas con altísima organización, reglamento castrense, movilidad restringida, cobro de tributos y preparación para enfrentar desalojos. Medios locales señalaron que detrás estaba “la guerrilla de las FARC que exporta su revolución”. En 2009 se conocieron comunicaciones entre el defensor del pueblo paraguayo y Raúl Reyes:

  • Camarada Raúl: el barrio está muy organizado… los acusan de tener comandantes farianos, entrenamiento y armas entregadas por las FARC
  • Un grupo de apoyo nuestro en Paraguay organizó una asociación con el nombre de Marquetalia, fueron reprimidos… algunos están presos, otros huyen

Gracias a esos archivos en el computador de Reyes también se supo que dos líderes del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) recibieron “en la selva colombiana entrenamiento de las FARC”. Posteriormente, la justicia internacional persiguió a Rodrigo Granda, sucesor como “canciller”, por participar en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, hija de un expresidente paraguayo. El EPP no fue precursor del narcotráfico pero sí lideró la intensificación del secuestro y el tránsito de la insurgencia hacia las drogas bajo tutela colombiana. En 2014, el director de la Secretaría Nacional Antidrogas aseveró que el EPP ”va repitiendo a rajatabla el modelo FARC”: protección a la producción de marihuana y vínculos con el narcotráfico.

Cuando Iván Márquez, jefe negociador por la guerrilla en La Habana, se declaró disidente, Santrich ya había celebrado su fuga acompañado por un joven con camiseta marcada ETA que generó protesta diplomática y disculpas de Timochenko pero que nadie entendió bien. En 2021, al ser detenido en Madrid, el Pollo Carvajal, antiguo Director de Inteligencia Militar en Venezuela, reveló ante la Audiencia Nacional española los vínculos entre ETA y las FARC. Este poderoso capo y las agencias norteamericanas conocen lo que para casi cualquiera es bastante opaco. En 2022 fue asesinado en Cartagena un fiscal paraguayo. Por el modus operandi se descartó la autoría intelectual de las disidencias; un implicado y condenado por el crimen fue atacado y murió en la cárcel de la Picota. De nuevo, nadie sabe quién ordenó esos asesinatos.

Lo poco que queda claro es que la segunda Marquetalia de Márquez no representó el retorno al robo de vacas, cerdos y gallinas de Tirofijo. Al contrario, fue un anunciado destape: los primeros disidentes farianos -Iván Mordisco, Gentil Duarte, John 40- de origen humilde y campesino, eran ya curtidos narcos mientras se dialogaba en La Habana. Negociaban con compradores extranjeros y actuaban en un mercado global. Al rechazar el Acuerdo de Paz mantuvieron la narrativa de la lucha por la tierra y la justicia social, pero estaban bien lejos de los futuros Comunes, políticos dogmáticos que, cual burócratas, buscaban hacer política y vivir del erario.

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Atenas (06773)30 de abril de 2026 - 07:21 p. m.
Mauro, una sola columna tuya es una exquisitez q’ salva la suscripción, ningún otro columnista como vos se da el lujo de documentarse a profundidad y citar las fuentes a objeto de ponerlas como referente por sí algún lector inquieto quiere ahondar más. Por ello, a pie juntillas, cuanto relatas de la red criminal q’ impulsaban las Farc a efectos de cubrir toda Sudamérica, tal como lo quiso hacer el Che G. cuando afortunada/ lo dieron de baja, e ídem hizo el bienamado A.URIBE. Atenas
Eduardo Sáenz Rovner(7668)30 de abril de 2026 - 04:14 p. m.
Desde los años 60 Colombia ha sido exportador de drogas y bandidos. Desde los carteristas en Nueva York y los apartamenteros (aunque robaban casas) en Miami pasando por los Vaqueros de la Cocaína que llevaron el terror al sur de la Florida en 1979. No me sorprende el role de los colombianos en la Triple Frontera así como el establecimiento de narcolombianos en la bella y civilizada Buenos Aires desde los años 90, tema que estoy investigando. Sobre Colombia ver: https://www.planetadelibros.com.co
Contrapunteo (18670)30 de abril de 2026 - 01:34 p. m.
El Rubio en su afán de criticar, señalar y confundir calla, le da a la guerrilla pero no menciona a los carteles principalmente el de Medelín y el ascenso del Patrón I P. Escobar gracias al señor de la Aerocivil AUV, la multiplicación de los carteles gracias a las alianzas de y con políticos mafiosos que siguen como si nada y que el Rubio ni toca. Odia a la guerrilla pero les tapa a los alcaldes, senadores, representantes, ex presidentes, uno en particular, todos untados y con ganas de poder.
Kross(30335)30 de abril de 2026 - 12:31 p. m.
Al columnista ( será muy joven?) hay que recordar que maldición cocaína Narcotráfico nace con cartel Medellín integrado x Ochoas, Alberto Uribe Sierra padre del siempre sospechoso AUV, Joseobdulios , Gallones y otros malandros
  • Atenas (06773)30 de abril de 2026 - 07:23 p. m.
    De las generalidades de un bobito de la extrema izquierda q’ quiere venir acá, al foro, a descrestar con sus sandeces. Atenas
  • Eduardo Sáenz Rovner(7668)30 de abril de 2026 - 04:53 p. m.
    El profesor Rubio no está tan joven como en la foto. Y el narcotráfico colombiano no nace simplemente con Escobar y compañía. Es un fenómeno que viene desde antes y que he estudiado con material de una veintena de archivos colombianos y norteamericanos. Cordial saludo. https://www.planetadelibros.com.co/libro-conexion-colombia/331013
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