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Flirtear o pelear: el dilema de un guerrero derrotado

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Mauricio Rubio
05 de febrero de 2026 - 05:05 a. m.
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Varios personajes de la mitología griega, por hubris (orgullo excesivo), terminan haciendo lo contrario de su sino. Abundan en las tragedias acciones de héroes que los conducen a su ruina. Narciso, joven muy apuesto, estaba destinado a tener una larga vida siempre que “no se conociera a sí mismo”. Arrogante y desdeñoso, rechazaba pretendientes. La diosa Némesis lo llevó a un estanque donde vio su propio reflejo. Incapaz de separarse de su imagen, se consumió contemplándose para morir joven y solitario.

Al llegar a la presidencia, Gustavo Petro tenía muchas esperanzas puestas en él. Tecnócratas e intelectuales lo acompañaron. Anunció que revertiría dos siglos de esclavitud e injusticia social, retomaría la gesta bolivariana y liberaría a su patria, al Sur global, del yugo capitalista causante del cambio climático y la fuga de refugiados hacia el Norte. La espada del Libertador y la bandera del M-19 fueron símbolos del inicio de gobierno, que alcanzó un zénit con el grito ¡libertad o muerte! en la Plaza de Bolívar. Perdió bastantes apoyos pero exportó su ímpetu revolucionario a las calles neoyorquinas. Esa gota rebosó la copa para su homólogo, el Narciso Trump, que le quitó la visa norteamericana y lo puso en la “lista Clinton”. El siguiente yerro fue sacar pueblo a las calles contra “el ataque a la soberanía” por el “secuestro” de Nicolás Maduro para, ese mismo día, hablar telefónicamente con el imperialista usurpador, acordar una reunión y reconocer que “todavía toca hablar en la Casa Blanca”. ¿Qué pudo ofrecerle Petro a Trump para congraciarse? Muy poco por el lado de la legalización de droga, la erradicación forzada de coca o suspender órdenes de captura para la Paz Total. Debió mencionar acciones coordinadas. Ojalá ni se le ocurra buscar complicidad con relatos de hazañas sexuales.

El galimatías del evento San Juan Vive lo consolidó como derrotado por el seudopolicía global. La reacción negativa fue generalizada, lo calificaron de desquiciado, blasfemo, repugnante y epítetos de ese calibre. Dejó de provocar, asustar o indignar. Ahora da grima, vergüenza ajena. Ni siquiera despertó entusiasmo entre su círculo más cercano, que dócilmente calla ante un autócrata sometido y consciente de que “Trump me cambió el discurso”. La función de quienes lo acompañen a Washington será contener disparates suyos.

El nostálgico rebelde, cual chavista bajo Delcy Rodríguez, debe alinearse a los designios de Marco Rubio. El desespero lo hizo evocar escenas de su régimen protector durante décadas, con una comparación caduca, ridícula, que lanzó sin sonrojarse: “es muchísimo mejor vivir en Cuba en medio de la cultura que en Miami en un trancón sin cultura, imitando a La Habana”. Semejante despropósito, contrario a cualquier tendencia migratoria e insultante con quienes arriesgaron su vida por huir, podrá dejar incólume al veleidoso Trump, pero no al diligente Virrey que coordina la transición venezolana. De origen cubano, resentido, busca cobrarle al régimen castrista sus crímenes. A él, Petro deberá convencerlo de que la idea de devolver a Maduro para ser juzgado en Venezuela fue un pésimo chiste, de alguno de los humoristas imitadores que ahora proliferan y parecen ghostwriters suyos.

Imposible concebir un peor momento para recomendaciones emigratorias de un rebelde acorralado. La dictadura cubana, alabada por la intelectualidad progre mundial, colapsa sin que acudan ONG de apoyo. Varias embajadas revisan sus planes para evacuar diplomáticos y expatriados. Lo mismo hacen multinacionales que operan allí, como Unilever. Buscan evitar tanto una acción militar como el deterioro irreversible de la situación doméstica. La falta de energía puede paralizar la producción. En la calle se acumulan toneladas de basura que no recogen camiones sin combustible. El escenario es fértil para la protesta callejera, que podrían dirigir Petro y Maduro. Desde 2024, hay boom de manifestaciones. El apretón petrolero es asfixiante. El último año llegaron a Cuba 37.000 barriles diarios. En enero de 2026, entraron solo 3.000 provenientes de México, por restricción gringa. Las reservas alcanzan para pocas semanas. Este año, el peso cubano ha perdido valor y credibilidad como moneda. El gobierno organiza marchas contra el bloqueo, pero aumentan quienes protestan contra el régimen, a pesar de la represión que sigue intacta, patética y torpe: Yoani Sánchez, periodista e ícono de la resistencia, fue detenida con su esposo por la Seguridad del Estado para impedirles “acudir a la recepción organizada por el jefe de misión estadounidense”.

El destino de los seguidores incondicionales de un Narciso también es lúgubre. En la mitología, una ninfa condenada por Hera a solo repetir palabras ajenas adoraba al engreído. Terminó consumiéndose por amor no correspondido hasta convertirse en Eco. Para completar, en el otro extremo ideológico, el plusmarquista mundial del hubris también cava con esmero su propia tumba. Creyó controlar una justicia independiente.

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