16 Aug 2018 - 5:16 a. m.

La guerra contra las fechas de vencimiento

La Michelada

Este mes empezó con mala noticias, La organización Global Footprint Network comunicó el 1 de agosto, que  la humanidad habría agotado todos los recursos naturales de la Tierra que se usan en un año. A partir de este mes, cada recurso que la humanidad aproveche obligará al planeta a trabajar de manera forzada, es decir, sobrecargará a la Tierra. Tomar conciencia de nuestro consumo y buscar alternativas para minimizar su impacto no es algo “Trendy”, es casi una obligación, por eso pensar en darle una segunda y tercera oportunidad a  nuestros objetos puede ser un gran comienzo, ya que casi todo se  puede reciclar,  reparar o rediseñar  exceptuando  por supuesto  los exnovios. La llamada “alargascencia” es cada vez más una realidad. 

Recuerdo el primer teléfono de mi casa era de disco, dabas vuelta hasta la traba, el disco se regresaba  y esperabas tono. Ese telefono duró más que padres e hijos y eso es mucho decir, pero como ese  teléfono, antes muchos artículos y cosas estaban diseñados para durar más, incluso los matrimonios. Así lo sugiere  La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) quien publicó un estudio en el que se preguntaban “¿Somos tan listos como para fabricar robots que llegan a Marte, pero incapaces de diseñar una lavadora que dure 15 años? seguida de la respuesta “No hay quien se lo crea” y es que en este ambiente de consumo acelerado y ese pensamiento de que todo puede ser desechable, las empresas se han dejado seducir por la práctica de la "obsolescencia programada”, que consiste básicamente en que los productos dejan de funcionar al cabo de un tiempo, no porque se dañen, sino porque han sido diseñados para fallar al cabo de ese periodo, obligándonos a reemplazarlo por otro, alimentando sus ingresos, vaciando nuestros bolsillos y abusando de los recursos naturales. 

Como consumidores sólo tenemos consciencia del producto durante su tiempo de uso, pero también somos nosotros los que muchas veces buscamos excusas para considerarlos obsoletos y correr ansiosos detrás del repuesto de última generación que nos seduce desde la publicidad  y las pantallas.

La obsolescencia está presente en cada objeto que compramos, sin embargo tenemos formas para luchar contra ella a través de la Alargascencia,  este gran directorio de segunda mano, reparación y alquiler puede ayudar a consumir de una forma más responsable, aunque está presente en 70 países, Colombia no ha incursionado oficialmente en este directorio, sin embargo contamos con establecimientos Eco o con otros que no tienen este sello, pero que llevan muchos años aportando al consumo responsable, como talleres de costura, compraventas, tiendas de alquiler  y reparacion de electrodomesticos entre otros. 

Para unirse a la alrgascencia se puede empezar por probar www.trueq.com.co es una sitio web que permite que usted como usuario suba una foto de cualquier objeto incluyendo ropa y accesorios que no use y quiera cambiar por otro que alguien tenga, después de  publicarlo, espera propuestas de otros usuarios interesados en realizar el intercambio o encuentra artículos de tu interés y envía propuestas a otros usuarios para obtenerlos, sin necesidad de dinero. 

www.mercadolibre.com no solo da una opcion de vender, sino de intercambiar por medio del trueque, electrodomésticos, muebles y cualquier tipo de objetos que usted quiera darle otra oportunidad. 

Para los que quieren alargar la vida de los libros, está La librería Torre de Babel (Carrera 8 # 16 -14) la casa donde nació el filósofo colombiano Nicolás Gómez Dávila, en 1913. Fue construida a finales del siglo XIX y hacia 1895 se conocía  entre las más bellas de Bogotá. Con más de 250.000 títulos, distribuidos en 600 temas, perfectamente clasificados es la colección comercial de libros de segunda más completa del país.

www.tucicla.com es una gran opción para comprar y vender bicicletas, partes y accesorios de las mismas, de manera segura, manejan cinco tipos de bicicleta, desde montaña hasta las famosas fixed, también le permite estar informado sobre lo último en este deporte y hasta información por zonas de talleres para arreglar o conseguir repuestos para darle más años de uso a su bicicleta. 

A pesar de que el panorama parece estar nublado por la contaminación, que imágenes de mar de plástico llegan a diario  y que el reciclaje se queda corto ante su mal funcionamiento y ante el nivel de consumo al que estamos llegando, todavía podemos hacer algo para mitigar nuestro impacto negativo sobre el planeta. Primero se necesita la ayuda de las grandes empresas, que son las que deciden de qué material entregarnos los productos y muchas básicamente nos entregan basura para que la llevemos a casa, que algo sea reciclable no quiere decir que sea reciclado, debe haber una oferta y demanda que así lo amerite, porque  no es un secreto que el modelo comercial en el que vivimos está hecho de plástico y con productos con tendencia a una corta duración. Luego necesitamos del gobierno quien es el que pone las reglas del juego diciendo que se puede y que no se puede hacer, y por último pero más importante estamos los consumidores,  quienes elegimos qué consumir y qué hacer con lo que consumimos. Por eso la importancia de conocer los beneficios de combatir la obsolescencia con la alargascencia, que   van desde el ahorro para las familias,  hasta la reducción de residuos, el impulso a la actividad de las pymes, la disminución del consumo energético, o la menor presión sobre los países de los que se extrae la materia prima.

Lo que se le propone no es un enamoramiento de por vida con sus cosas,  ni siquiera un noviazgo de cierta duración. Es simplemente un coqueteo dentro de la cadena de caprichos que permita alargar la caducidad de las cosas y nos devuelva un poco de ese interés en valorar lo que poseemos para ayudar otro poco al planeta. 

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