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La Michelada

Un pan con el mejor panadero del mundo: Didier Rosada

Michelle Arévalo Zuleta
27 de agosto de 2022 - 05:01 a. m.

Tomé el pan en mi mano, lo apreté con delicadeza y lo olí. De inmediato se desprendió un aroma a ligera acidez y notas de harinas, campo y semillas. Olía a la casa de la abuela. Lo había descubierto, era el olor a la masa madre, ésta en específico llegó a Colombia en el año 1986 y se guarda celosamente en la fábrica de pan de Artessa en la cra 35# 17a-61 en Bogotá.

Hasta aquí llegué para cumplir mi cita con quien ha sido catalogado varias veces como el mejor panadero del mundo, el encargado por años de surtir el pan de la Casa Blanca en Washington.

Rosada me recibe con una sonrisa amable y un atuendo típico de panadero, de blanco con gorro y migas de masa y pan encima, no existe un traje con más sabor que ese.

La mejor forma de romper el hielo con un panadero sin duda es con un buen pedazo de pan. Cuando pruebas un buen pan puedes estar condenado a no querer que uno malo vuelva a tu mesa, como el amor verdadero: cuando lo pruebas no puedes volver a desperdiciar tus sentidos en uno sin sabor.

Pensar en un pan perfecto es posible, es aquel de pocos ingredientes que logran textura, sabor y olor inconfundibles, harina, agua y sal son la clave, según afirma este experto en pan.

Didier no es solo un maestro panadero y referente mundial de panadería, brinda asesorías a panaderías artesanales de todo tipo alrededor del mundo, se enfoca en generar soluciones a la industria panadera optimizando recursos a través de propuestas innovadoras, pero también es el resultado de las caminatas de niño por las calles de Francia donde nació, ahí por curiosidad conoció las panaderías y se dejó llevar por el caos exquisito que transcurría dentro. En su familia es el único que ha practicado este oficio, pero comparte con ellos el amor por lo que hace.

Su conocimiento ha cruzado fronteras para llegar a cientos de panaderos en el mundo que asisten a sus capacitaciones y que han puesto más que las manos, el corazón en la masa. Este panadero es también empresario, ama el pan de Colombia, ese que tiene bocadillo veleño traído de Santander, de color rojo oscuro y que bordea la rueda con trozos de azúcar como chispas de felicidad. Rosada trabaja para que los panaderos vuelvan a sus raíces y descubran los secretos de las recetas de la abuela y los traigan al presente en un viaje lleno de multiculturalidad, donde se nutre de nuevas tendencias en torno a lo natural, a los ingredientes honestos, que se vuelven de inmediato más saludables.

Entender la evolución del pan exige volver a sus orígenes. Esto más que una tendencia, es una transformación hacia el futuro de la industria del pan en el mundo. Sin embargo, este proceso no debe volverse exclusivo de unos cuantos, no es un secreto que el pan de 100 desapareció para volverse el pan de 500. Su incremento en precio está relacionado con el costo elevado de los ingredientes como la harina, mantequilla y azúcar, a pesar de eso, el buen pan no debe ser costoso, no afectar más su alza también debe ser un compromiso de los panaderos de regresar a lo básico en la preparación. Esta industria genera más de 400 mil empleos directos en el país y sin duda hace parte de nuestra identidad como colombianos. Debemos apostarle a consumir local y conocer más acerca de este completo alimento que viene evolucionando, volviendo a sus raíces.

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