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Traición a nosotros mismos

Nicholas D. Kristof

20 de noviembre de 2015 - 10:51 p. m.

Refugiados desesperados huyen de la persecución y guerra, pero los políticos estadounidenses —preocupados por los riesgos de seguridad— se niegan a aceptarlos.

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Esa es la situación actualmente, pero es también la vergonzosa forma en que respondimos conforme judíos huían de la Alemania nazi en la década de los 30. A la sombra de una guerra mundial, en la víspera de otra, los estadounidenses temían que los judíos europeos pudieran ser amenazas de seguridad de la izquierda.

“Los judíos nos son comunistas”, anotó el Rabino Louis I. Newman de Manhattan, en tono suplicante, en diciembre de 1938, intentando aplacar la xenofobia. “El judaísmo no tiene nada en común con el comunismo”.

Pero, en enero de 1939, estadounidenses encuestados dijeron por un margen de dos a uno que Estados Unidos no debería aceptar a 10.000 niños refugiados, en su mayoría judíos de Alemania. Ese año, Estados Unidos rechazó un barco, el St. Louis, con niños judíos refugiados; el St. Louis regresó a Europa, donde algunos de sus pasajeros fueron asesinados por los nazis.

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Esa es una mancha en nuestra conciencia con el riesgo de repetirse. Alrededor de 26 gobernadores están intentando bloquear la entrada de refugiados sirios. Todos los candidatos republicanos a la Presidencia dicen que deberíamos prohibir el paso de refugiados sirios o aplicar una prueba religiosa y aceptar sólo a cristianos.

El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, dice que no deberíamos aceptar a sirios incluso si son infantes y huérfanos. Además, la Cámara de Representantes pudiera votar legislación enfocada a impedir el reasentamiento de refugiados sirios.

Una familia siria —un hombre que administraba una tienda de ropa en otra época, su esposa y su hijo de cuatro años de edad— supuestamente debían llegar a Indiana esta semana. Entonces, el gobernador Mike Pence anunció que los sirios no eran bienvenidos, y la familia más bien se estableció en Connecticut.

Recuerden cómo se ve un inmigrante sirio… el padre de Steve Jobs.

Qué bueno que cuando mi padre vino a Estados Unidos como refugiado de Europa Oriental en 1952, los políticos no estaban promoviendo el miedo. Mi papá zarpó a Nueva York, compró una copia de la edición dominical del New York Times para aprender inglés solo y tomó el tren a través del país hasta un acogedor Oregon.

Cuando Indiana evita a refugiados desesperados, está evitando a personas como mi familia.

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Sí, la seguridad es crucial, pero he conocido gente que ha pasado por el proceso de aprobación de refugiados, y es un concienzudo escrutinio que dura dos o más años. Es incomparablemente más riguroso que otras sendas hacia Estados Unidos.

Si el Estado Islámico quisiera despachar a un terrorista a Estados Unidos, no le pediría a un agente latente que solicitara estatus de refugiado, sino más bien que solicitara una visa de estudiante para estudiar, digamos, en la Universidad de Indiana. Oigan, gobernadores, ¿van a mantener fuera a estudiantes universitarios?

O el Estado Islámico podría simplemente enviar combatientes que sean ciudadanos franceses o belgas (como algunos de aquellos detrás de los ataques en París) a Estados Unidos como turistas, sin necesidad de visa. Gobernadores, ¿están planeando prohibir también los turistas extranjeros?

La aprobación de refugiados tiene un registro excelente. De 785.000 refugiados admitidos en Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001, sólo tres han sido arrestados por cargos relacionados con terrorismo, según el Instituto de Política Migratoria en Washington.

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Si los gobernadores republicanos se preocupan por los riesgos de seguridad, quizá deberían aprobar quién puede comprar armas. La gente en listas de alerta terrorista tiene permitido legalmente comprar armas en Estados Unidos, al tiempo que más de 2.000 personas así lo han hecho desde 2004. La Asociación Nacional del Rifle se ha opuesto a legislación para rectificar esto.

Si bien Donald Trump lanza duras críticas sobre el presidente Barack Obama en el sentido que supuestamente quiere traer 250.000 refugiados sirios o más, eso es ridículo: Obama propone admitir 10.000 refugiados sirios a lo largo de un año. Eso es una cantidad diminuta, sólo el 1% del número que el Líbano ha aceptado.

El Estado Islámico está intentando crear un cisma religioso y una repercusión contraria a los refugiados, para que los musulmanes se sientan alienados y se vuelquen al terrorismo. De ser así, los políticos estadounidenses y europeos están siguiendo el guión del Estado Islámico.

Tengamos cuidado de no seguir más ese guión y estigmatizar a todos los musulmanes por el terrorismo de ISIS. Como joven hombre de fe musulmana en el Reino Unido, Kash Ali escribió en un comentario que se volvió viral en Twitter: “No entiendo por qué los no-musulmanes creen que nosotros, los musulmanes británicos, podemos detener a ISIS. Amigo, ni siquiera puedo lograr que me responda un texto la chica que me gusta, ¿y esperas que yo detenga a una organización terrorista?”.

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Miren, aceptar a 10.000 refugiados no es una solución. De hecho, existe el riesgo de que la admirable compasión de Ángela Merkel conduzca a que números mucho mayores emprendan la difícil travesía y mueran en el trayecto. La máxima prioridad debe ser que Siria sea habitable para que los refugiados no tengan necesidad de huir. Es aquí donde creo que Obama ha fallado —Siria es su peor fracaso de política exterior—, pero es bueno verlo devolviendo la presión ante la histeria sobre los refugiados sirios.

Ayudarles a refugiados sirios hoy no resuelve el caos de Oriente Medio como haberles ayudado a refugiados judíos en 1939 no habría derrocado a Hitler. Sin embargo, es la acción correcta a seguir. Los sirios, nada menos que aquellos refugiados judíos, nada menos que mi padre, son seres humanos que necesitan ayuda, no restos flotantes.

Póngase en contacto con Kristof en Facebook.com/Kristof, Twitter.com/NickKristof o por correo postal escribiéndole a: The New York Times, 620 Eighth Ave., New York, NY 10018

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2015 New York Times News Service

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