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6 Aug 2022 - 5:30 a. m.

La oposición a Petro

En W Radio se preguntaban hace unos días si María Fernanda Cabal era oficialmente la representante de la oposición al gobierno del presidente electo, Gustavo Petro. La escucha uno gritando que George Soros está detrás del Acuerdo de Escazú y no puede sino imaginar que tal nivel de oposición y pesadeces conspirativas será bueno y fácil para la administración de Petro. Además de malo para la democracia y su sistema de pesos y contrapesos.

La presencia de Cabal en el panorama político actual podría ser anecdótica y digna del ala radical del Centro Democrático. Después de todo, a Duque habría que reconocerle que permaneció del lado menos afín a las barras bravas del uribismo.

Es fácil burlarse de las teorías de Cabal. Sus diatribas sobre el comunismo que amenaza con tomarse el planeta, financiado por unas élites millonarias, abortistas y decididas a legalizar las drogas, hablan por sí solas.

Sin embargo, es la misma senadora a la que el mayor en retiro Carlos Ospina, excomisionado de la Verdad, le entregó una USB con las supuestas verdades que se supone que fueron vetadas. Como ocurrió con el informe final del Centro Nacional de Memoria Histórica, o el de los violentólogos en los 80, o el de la comisión esclarecedora de la violencia en los 60, hay un sector de las Fuerzas Armadas que se resiste a asumir sus responsabilidades en el conflicto armado.

De nada sirvieron las reuniones de la Comisión de la Verdad con militares interesados en contar sus versiones. O las horas de escucha en que salieron a flote tanto las violaciones a los derechos humanos de los militares como su participación en los falsos positivos.

Si la senadora es una de las llamadas a ejercer la futura oposición al gobierno de Petro, lo es también porque alimenta el descontento entre las filas castrenses a punta de medias verdades, exageraciones y mentiras. Además de las merecidas burlas, hay motivos suficientes para la preocupación.

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