El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Patria milagro

Nicolás Rodríguez

13 de julio de 2026 - 12:05 a. m.

Y entramos a regañadientes y sin salvavidas a la patria milagro. De qué va el milagro es algo que todavía no terminamos de imaginar.

PUBLICIDAD

La patria soñada, en cambio, ya tiene demarcadas sus fronteras, tanto estéticas como éticas. El artista detrás de la patria milagro, que pronto será el presidente de Colombia, le delegó a la inteligencia artificial los contornos visuales de su imaginación. Una solución olímpica, de resultados estridentes, efectiva y a tono con los tiempos que corren. Que la máquina copie lo que pueda y proponga, que se encargue…

Los resortes morales de la patria milagro, entre tanto y desafortunadamente, son humanos.

Lo de las marcas no es nuevo. La patria milagro es uno más de los slogans publicitarios que han hecho carrera desde que los sesudos asesores manejan la cosa política y electoral como si se tratase de un producto más que es preciso embutir y revender.

“Colombia, el país de la belleza”: cómo olvidar al gobierno saliente equiparando biodiversidad, patrimonio gastronómico y diversidad étnica. Todo es paisaje, todo vale.

La administración de Andrés Pastrana, por fortuna, no tuvo una marca. Eran otras épocas, quizá menos corporativas. Tampoco era necesario. La idea misma del Plan Colombia, la posibilidad de fumigar medio país, sí que fue una patria milagrosamente ideada. Tan es así que existió primero en inglés.

Con Uribe llegó “Colombia es pasión”. Pero no cualquier pasión: de repente el corazón era el centro simbólico de la gobernabilidad de un Estado dedicado a la política de seguridad democrática. “Mano firme, corazón grande” fue la muletilla inicial, con sus ilustraciones de rigor: un joven y brioso Uribe mirando al horizonte, mano en pecho. Una fórmula bastante más honesta, por lo demás.

Otra patria que en la mano firme vio el milagro. Si no es que la pesadilla, por el lado de las ejecuciones extrajudiciales, que en lenguaje digerible y de alegre marca ahora conocemos como falsos positivos.

Sospecho que extrañaremos a Juan Manuel Santos con su predecible y aburridor pero inofensivo “La respuesta es Colombia”, si no es que a Iván Duque (el genio de los siete enanitos y la economía naranja, increíble aceptarlo) con su “Colombia, el país más acogedor del mundo”. Del centro de la derecha liberal que nos llevó con dificultades a unas exitosas negociaciones de paz y la derecha pura y dura que hizo lo suyo para dinamitar lo anterior, pasamos a una extrema derecha.

No ad for you

La familia Gómez y demás, los sobrinos del que se pueda, Cambio Radical, los de siempre articulados con buenas dosis de religiosidad, los militares retirados, las voces más estridentes. Miami y sus ideas complotistas. Los Char.

En fin, la patria milagro.

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.