La política migratoria del presidente Trump en la frontera con México cumple varias funciones. Todas cuestionables.

Por un lado la criminalización de los migrantes, desde que fue implementada y meses después desactivada la política de cero tolerancia, penaliza judicialmente a los involucrados. Se dice que ya no ocurre, pero investigadores, periodistas y activistas opositores dan fe de lo contrario. Aparentemente padres e hijos, aun si en menor cantidad, todavía son separados en la frontera.

Los espacios institucionales para aquellos que solicitan asilo fueron reducidos a su mínima expresión. En la versión que promociona...

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