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140 años del Externado

Óscar Alarcón

24 de febrero de 2026 - 12:05 a. m.
“Se cumplieron 140 años de la fundación de la Universidad Externando, nacida sobre las cenizas de la Constitución radical de 1863”: Óscar Alarcón.
Foto: Universidad Externado
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El pasado 15 de febrero se cumplieron 140 años de la fundación de la Universidad Externando de Colombia nacida, como El Espectador, sobre las cenizas de la Constitución radical de 1863. La comunidad externadista se congregó en la hermosa sede que hoy tiene nuestra alma mater presidida por su hoy rector, Hernando Parra Nieto. Los maestros Emilsen González de Cancino, Alfonso Gómez Méndez y Edgardo Maya Villazón rememoraron los viejos años de la institución cuando era una modesta escuela del barrio Santafé y ellos apenas unos estudiantes de provincia.

Había nacido la universidad en sede arrendada en lo que hoy se conoce como Edificio Liévano, costado occidental de la Plaza de Bolívar, por iniciativa del jurista radical Nicolás Pinzón Warlosten. Las persecuciones políticas del gobierno de la Regeneración lo condujeron al cierre temporal por unos años y en 1918 reabrió sus puertas bajo la dirección de Diego Mendoza Pérez. Después vendrían las rectorías de Ricardo Hinestrosa Daza y de su hijo Fernando, quienes llevaron al Externando a lo que es hoy, un centro docente que ha crecido tanto en su estructura física como académica, ampliando sus estudios a otras disciplinas sociales afines al derecho.

Por el Externando ha pasado un sinnúmero de estudiantes que luego, como profesionales, se han desempeñado en los más importantes cargos del sector público y privado dejando la estela de excelentes servidores fruto de las enseñanzas impartidas en esa casa de estudios.

En la ceremonia de aniversario, por supuesto, no se cantó el himno nacional ni se rememoró a Rafael Núñez.

“La virgen sus cabellos/ Arranca en su agonía,/ Y de su amor viuda/ Los cuelga del ciprés”. Esas estrofas, como el resto del himno, también quedaron colgadas para que lo sigan entonando los amigos de la Regeneración, con gloria inmarcesible y con júbilo inmortal.

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