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50 años de la muerte de Ospina

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Óscar Alarcón
19 de mayo de 2026 - 05:05 a. m.
“Mariano Ospina Pérez no fue un demócrata”: Óscar Alarcón.
“Mariano Ospina Pérez no fue un demócrata”: Óscar Alarcón.
Foto: El Espectador - Gustavo Torrijos
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Se cumplieron cincuenta años del fallecimiento del presidente Mariano Ospina Pérez. Era miembro de una familia que yo he dado en llamar de presidentes. Lo fue su abuelo, Mariano Ospina Rodríguez (1857-1861) y su tío Pedro Nel Ospina (1922-1926), quien, por lo demás, nació en el propio palacio presidencial. De pronto, Ospina Pérez jamás pensó llegar al cargo que tuvieron sus antepasados, pero las circunstancias políticas del momento —la división del liberalismo entre Gabriel Turbay y Jorge Eliécer Gatán— le abrieron el camino, impulsado por Laureano Gómez. Ganó, a pesar de que los liberales sacaron mayoría.

Pero Ospina Pérez no fue un demócrata, a pesar de que tuvo el acierto de designar como ministro de Gobierno a Darío Echandía, sobre las cenizas del 9 de abril. Ahora se conoce un libro póstumo de Abelardo Forero Benavides, quien fue su secretario general en esa cartera. Duraron poco ante el fracaso de la Unión Nacional. Salidos del Gobierno, Forero recuerda los decretos que expidió Ospina suspendiendo “todo el funcionamiento de las instituciones democráticas”. Todos de 1949: Decreto 3518, declara turbado el orden público y en estado de sitio el territorio nacional; Decreto 3520, suspende las sesiones del Congreso, de las Asambleas Departamentales y de los Concejos Municipales; Decreto 3521, establece la censura de prensa y radiodifusión; Decreto 3522, prohíbe las manifestaciones públicas; Decreto 3519, dispone que las decisiones de la sala plena de la Corte Suprema de Justicia deben tomarse en adelante, ya no por mayoría, sino con el voto afirmativo de las tres cuartas partes de sus miembros.

En otro libro, que acabo de conocer, La fragmentada Unión Nacional de Ana Carolina Reyes Cárdenas, con prólogo de Álvaro Tirado Mejía, se sostiene que esas disposiciones fueron impulsadas por el laureanismo (¿?). Habría sido preferible un presidente fugitivo… Pero, por lo demás, este libro como el de Forero, hacen una buena reseña de los acontecimientos de la época.

Es que el artículo 121 de la Constitución, cambió de sitio el Estado.

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