El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Cuando un amigo se va

Antes de que comenzara el confinamiento me despedí de mi buen amigo Felipe Núñez, con quien me reunía semanalmente en tertulia, junto con otros seis compañeros más, a escuchar a los grandes compositores de la música. Llenos de optimismo y con el buen humor de siempre, nos despedimos para volver a vernos en tres o cuatro semanas —cuando concluyera el encierro— y deleitarnos con sonatas que deseábamos repetir. No alcanzamos a cumplir la cita porque de manera abrupta Felipe falleció. No alcanzó a darnos el último abrazo, como tampoco pudimos asistir a sus exequias ni oír en la iglesia unas fugas de Bach y el réquiem de Mozart.

PUBLICIDAD

Se nos fue el amigo —no por coronavirus—, con todos sus sueños y proyectos. Su fallecimiento veloz no tuvo la parsimonia con que se le veía caminar, con su cabellera blanca y cuerpo robusto, por la avenida Chile, por los pasillos del Julio Mario Santo Domingo o por los restaurantes de opíparos almuerzos, en donde, desde el mediodía, esperábamos la noche en medio de las más insólitas conversaciones sobre los más disímiles temas. Hasta llegamos a viajar a Barranquilla, con él y varios del grupo, a visitar La Cueva y encontrarnos con Heriberto Fiorillo, para conocer el hielo. Tiempo nos faltó para reunirnos a recordar a Beethoven en sus 250 años de nacimiento.

Luego de su ausencia he confirmado que para morir no se necesita más que estar vivo y que, afortunadamente para mi buen amigo y para María y Manuela (su mujer y su hija), no falleció luego de una larga y penosa enfermedad. Por eso he meditado en estos días que lo más conveniente es acudir pronto a una fundación que se llama Pro Derecho a Morir Dignamente (DMD), que permite que a la persona no se le prolonguen los sufrimientos. Si en la vida padecemos, para qué prolongarla esperando la llegada de la muerte. (Mayor información: info@dmd.org.co).

La vida es muy corta. Lo largo es el coronavirus.

Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Leer más
Leer más