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10 Aug 2021 - 5:30 a. m.

Del amor y otros demonios

Macrolingotes

Carlos Lleras Restrepo, desde la Presidencia, impulsó la candidatura de Misael Pastrana Borrero, quien había sido su ministro de Gobierno. Después de tan controvertidas elecciones, Pastrana se posesionó y nombró como ministro del Trabajo a Jorge Mario Eastman, de quien Lleras no gustaba. ¿Por qué razón? Porque había sido novio de una de sus hijas, María Inés. Antes Lleras le tenía un cariño muy especial, tanto fue así que lo designó cónsul en Alemania y fue cuando Eastman escribió su libro El milagro alemán. Entonces comentaban: “El milagro es que un pereirano escriba un libro”. Eastman terminó su relación con la hija del Ejecutivo y de allí surgió el disgusto del exmandatario, que se reflejó cuando entró al gabinete de Pastrana. El hecho determinó el rompimiento del gobierno entrante con el saliente.

Casos similares se han visto en nuestra historia política. Sin embargo, ha llamado la atención el hecho de que, con todo y las malas relaciones entre Santos y Duque, el actual presidente haya designado como embajador en Washington a Juan Carlos Pinzón, quien ocupó ese mismo cargo en el gobierno anterior y además fue su ministro de Defensa.

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