Puedo decir que soy de los estudiantes afortunados que en la Universidad Externado de Colombia tuvo como profesor a Manuel Gaona Cruz, uno de los magistrados inmolados en el Palacio de Justicia. Fue hace más de cincuenta años, razón por la cual quienes pertenecíamos a esa promoción nos reunimos, hace un poco más de un año, y varios de ellos comentaron que tenían los apuntes de la clase de “Teoría del Estado” de Gaona, de quinto año, mejorados con grabaciones magnetofónicas. Logramos hablar con Mauricio Gaona y demás miembros de la familia para que ese documento no se perdiera y hoy acaba de publicarla y lanzarla la Universidad de los Andes.
Además de ser un trabajo valioso de los entonces jóvenes Gloria Segovia, Carmelo Mendoza, Edgar Gutiérrez y Ángel Barroso —hoy ya canosos—, el libro nos rememora esas ilustrativas clases del maestro en donde nos describía lo que es y debería ser el Estado, la democracia, la soberanía, el poder, la Constitución, la economía, las relaciones internacionales y en general el derecho público.
Cómo haría de bien que nuestros políticos, nuestros gobernantes y quienes hoy aspiran a serlo, por lo menos hojearan —u ojeran— las páginas de este libro que recoge el pensamiento de los filósofos, pensadores y politólogos que estaban en boga hace cincuenta años y aún siguen vigentes. El profesor Gaona, con una sabiduría aprendida de maestros franceses, supo en su momento explicarla y transmitirla a sus jóvenes estudiantes. Lo hacía con una dicción y una propiedad que hoy sus discípulos, en la madurez, entendemos mejor.
Rememorando esos planteamientos se da uno cuenta de cuánto se perdió en esa locura del Palacio de Justicia, cuando asesinaron a los más grandes juristas de la época. Si ese insuceso no hubiera ocurrido, de pronto el país sería un poco mejor del que hoy vemos.
Y allí se perdieron los otros apuntes, los de su libro Manual de Derecho Constitucional que comenzó a escribir y que yo bauticé Manuel de Derecho Constitucional. Las llamas le pusieron fin.