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Historia constitucional

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Óscar Alarcón
28 de abril de 2026 - 05:05 a. m.
Historia constitucional
Foto: Archivo Particular
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El profesor Alfonso Gómez Méndez acaba de publicar la Historia constitucional de Colombia, en donde hace un repaso de nuestros primeros años de la República hasta llegar a los más recientes episodios de nuestra vida política que se han reflejado en innumerables textos constitucionales. Por el contrario, en los Estados Unidos, su Constitución, la de Filadelfia, ha tenido solo diecisiete enmiendas y ni siquiera Trump, que desea pasar a la historia como el gran transformador, ha planteado la necesidad de acudir al “constituyente primario” para buscar una nueva reelección.

Aquí las Constituciones son coyunturales para atender los deseos de un gobernante o para tirarse a alguien. Por ejemplo, la de 1830 se expidió para Bolívar, y la de 1886, para Núñez. En cambio, la de 1853 se expidió contra Obando y la de 1863 contra Mosquera. Al general Reyes le aprobaron el “articulito” para quedarse, y se fue; y en el 2006 aquí aprobaron otro “articulito” para favorecer al “bienamado”, como lo llama mi crítico Atenas. Y lo reeligieron.

¿Que la Constitución de 1886 duró cien años? Falso. Gómez Méndez en su libro muestra ejemplos de cómo nos gobernaron con estado de sitio, con el famoso articulote 121, que comenzaba con uno y terminaba con uno. Gracias a esa norma, Ospina Pérez cerró el Congreso porque “sus sesiones eran incompatibles con el orden público”, como lo recuerda el ilustre jurista. También con estado de sitio se convocaron Constituyentes, como la que permitió la Constitución de 1991.

Este libro es un texto académico que, si bien está dirigido a los estudiantes de derecho, también es de mucho provecho para quienes desean conocer o repasar nuestra historia política y constitucional. El libro, además de remontarse a los comineros y al vacío de poder en España con Fernando VII, analiza y comenta los textos actuales que tienen que ver con la prohibición de la reelección presidencial y los procesos de paz.

Lo que el profesor Gómez Méndez llama “fetichismo constitucional” se confirma con lo que ahora se propone —¡otra vez!—, una nueva Constituyente.

Por favor, no más Constituyente. Busquemos reconstituyente.

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