Publicidad

50 años después

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Oscar Guardiola-Rivera
04 de octubre de 2023 - 05:01 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

En 2013 escribí un libro titulado Historia de una muerte anunciada. El golpe contra Salvador Allende, 11 de septiembre de 1973. El libro fue publicado en vísperas del 40 aniversario del violento golpe de Estado que interrumpió el proceso democrático de la Revolución chilena poniendo fin a esa fase de la historia de la revuelta en las Américas. Llegó a la lista de los más vendidos del periódico londinense The Guardian, fue seleccionado en la lista corta para el prestigioso Premio Bread & Roses 2014 y escogido como una de las mejores publicaciones de no ficción del año. Se volvió a publicar en 2014, después de lo cual se tradujo a otros idiomas.

Para un libro crítico de este tipo entrar en una lista de best-sellers resulta un poco sorprendente. Mezclar la filosofía política con un enfoque minuciosamente documentado y material de la historia, y el guiño del título a las reconfiguraciones de la literatura modernista en las Américas no es la receta que un agente literario recomendaría para crear un éxito comercial.

Más sorprendente, sin embargo, fue la respuesta que obtuvo dicho agente al preguntar sobre el hecho de que, a pesar de su aparente atractivo de mercado y traducibilidad, el libro no llegó a ser publicado en una versión en español dirigida a su público más obvio: América Latina. “Mis contactos en la industria editorial española”, que ahora monopoliza en la práctica lo que se traduce, publica y pone a disposición de las audiencias de habla hispana, incluidas las Américas, me dicen que no hay interés en volver a visitar ese período. Dicen que se ha escrito lo suficiente y nada nuevo puede haber al respecto. La página ha pasado, y si alguien está interesado, puede leerlo en inglés. Fin de la historia”, me dijo.

Nada nuevo. El fin. Cincuenta años después, esas palabras resuenan fuertemente con los mismos objetivos y expectativas que explican o al menos contribuyeron a motivar el golpe que no solo llevó al poder al general Augusto Pinochet, sino también, a “limpiar” violentamente a Chile y luego al resto de las Américas y de esa manera allanar el camino para que se convirtiera en el punto cero del experimento ahora conocido como “neoliberalismo” y la exclusión del futuro.

En las semanas anteriores he visitado Latinoamérica para hablar de la manera en que el período que se inició entre 1973 y 1974 no solo incluye el golpe contra Allende y la destrucción de la ahora legendaria red informática y de comunicaciones llamada Proyecto Cybersyn, que prometía un futuro muy diferente para la cibernética y las redes sociales que el que ahora vivimos, sino también la invención de la famosa ecuación Black-Scholes, que abrió las puertas para la fijación de precios de los derivados y la financialización de todos los aspectos de la vida social.

Podría decirse que la unión de la violencia “legal” al estilo chileno que permite ciclos intermitentes de acumulación “primitiva” en tiempos de crisis y los mercados de derivativos financieros impulsados por el infoentretenimiento acelerado inauguraron el mundo en el que vivimos. El mundo de las violaciones masivas de los derechos humanos, las comisiones de la verdad o los tribunales de paz; la sociedad en red y los mercados globales de derivados que ponen fin al capitalismo tal como lo habíamos conocido, el del individualismo posesivo. El mundo de clases, movimientos y clasificaciones precarias, así como socialidades derivadas que a través del desplazamiento forzado de los costos ambientales destructivos a las generaciones futuras aún podrían significar el final. No el final de la historia del que hablase la agente literaria, sino el final de la Historia con H mayúscula. En fin, el mundo del capital y el resentimiento. El mundo en el que estamos. El mundo en el que nunca cesamos de caer.

👀🌎📄 ¿Ya se enteró de las últimas noticias en el mundo? Invitamos a verlas en El Espectador.

Conoce más

 

Edgar(11732)04 de octubre de 2023 - 06:31 p. m.
La caída a la que alude, en la que se hunde el mundo, es relativamente reciente. Varios de los imperios anteriores no desarrollaban tanta infamia y violenta subyugación. Han sido los imperios de la modernidad y la post modernidad. Léase imperios occidentales y la lista es algo larga.
Gabriel(7913)04 de octubre de 2023 - 04:41 p. m.
¿Cuáles de estos adjetivos le casan mejor a carlosmoralej, alias Atenas: imbécil, estólido, estulto o estúpido? Quizá la respuesta sea: todos los anteriores.
David(0vhxw)04 de octubre de 2023 - 01:19 p. m.
Atenas Ud que tanto critica....que es lo que ha publucado....estariamos ansiosos de leer sus maravillosas paginas.......
  • Atenas(06773)04 de octubre de 2023 - 02:37 p. m.
    Ey, “Deivid”, no se trata de eso, es algo más allá de ese malsano idealismo latino, tuquio de desatinos. Acaso es mejor el panorama en países nuestros donde no ocurrió una favorable dictadura tipo Pinochet. ¿O eliges las de Cuba, N/gua, V/zla.., o los destrozos de la q’ se cierne en Colombia? ¿Por qué, mejor, no aprendemos de USA, con su sentido de lo concreto, praxis y lógica- no ves el idioma-? Ah, y de paso es preciso leer mucho pa no incurrir en los gazapos tuyos y saber rebatir. Bye, Atenas
shirley(13697)04 de octubre de 2023 - 01:11 p. m.
Una sola aclaración o corrección al escrito: No es el "general" Pinochet sino LA BESTIA MILITAR de apellido Pinochet. Y como se dice en el Sueño de las Escalinatas: Ese GENOCIDA que tuvo tantas estrellas como pezuñas. Y pensar que por estas latitudes también tenemos nuestro "propio" GENOCIDA: EL MATARIFE. 6402.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.