Arde Madrid. Cinco días batallando contra un enemigo monstruoso, antiguo, e imbatible: el fuego. También acuden en su ayuda el viento, la tierra reseca, el sol candente. Arde España, como antes ardió Roma.
Es como si la naturaleza se hubiese ensañado contra ella. Como si ejecutase una venganza. Solo que en este caso no se trata de la Madre Naturaleza, la Pacha Mama que da cuidado y lugar a nuestra existencia, sino de la madrastra siniestra de los cuentos de hadas. El mayor siniestro que sacude a España en el último medio siglo es de un carácter singular: aquí no actúan solas las llamadas fuerzas de la naturaleza, sino también las estructuras de ignorancia creadas por la mano del hombre.
Los campos y pueblos de Europa están en llamas por nuestra ambición y nuestra arrogancia. Los efectos de la colonización europea de las Américas en el clima mundial quedaron ya registrados en las capas de la tierra que nos dan acceso a eso que los entendidos llaman el tiempo profundo de la historia. Más recientemente, la ciencia nos ha permitido comprender que la extracción intensiva y mundializada de los recursos de la naturaleza junto al consumo de combustibles fósiles, ambos fundamentales para el sostenimiento del sistema económico dominante en el presente, colaboran para producir la crisis climática puesta en evidencia por los incendios. Pero ese saber es ignorado por quienes alinean su falta de principios éticos y políticos a los intereses de quienes los financian.
Al tiempo que la Comunidad de Madrid afronta la mayor crisis desde la pandemia, su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, cuestiona la existencia de una emergencia climática y rehúye al presidente del gobierno nacional, el socialista Pedro Sánchez. Su desprecio por el presidente Sánchez, a quienes los seguidores de Ayuso, de Vox, y del nacional-cristianismo hispanista que representan acusan de ser un social-comunista, no impidió que el jueves en la noche Ayuso solicitara la activación del plan para que el gobierno central actuara ante la catástrofe. Cuando el ministro de Transportes apuntó la contradicción de Díaz Ayuso y su partido al reducir impuestos a los ricos para luego “pedir al Gobierno que les resuelva la papeleta”, y luego de que el delegado del gobierno nacional reclamó a Díaz Ayuso que salga de “la excepcionalidad institucional” para trabajar conjuntamente, ésta respondió llamándole “mamaracho”. Este lunes, Ayuso afirmó que hablar de emergencia climática era “dar soluciones de brocha gorda”. En eso consiste la tan mentada “batalla cultural”: negacionismo, arrogancia ignorante, e insultos.
Arde Bogotá. Los negacionistas criollos que se aprestan a asumir las riendas del carro en Colombia han preferido desviarse a una guarnición militar mientras ignoran el acuerdo de paz y buscan someter o destruir a la JEP y a las comunidades organizadas de base que resistieron durante la guerra sucia y la ejecuciones extrajudiciales conocidas como “falsos positivos”, cuya ocurrencia niegan los próximos a gobernar.
¿Con qué objeto? Buscan militarizar a la sociedad civil. Tras responsabilizar a “las condiciones climáticas” y la actividad volcánica, la ceremonia y el símbolo se trasladan a Cali, uno de los epicentros de las protestas del 2021. Vaya coincidencia. Los payaneses y los bogotanos “bien” que votaron por los ultras negacionistas se sentirán denigrados. Pero lo cierto es que el mensaje político, enfocado en “fortalecer la presencia institucional en una de las regiones más golpeadas por la violencia”, se amplifica. En ello consiste la tan mentada “batalla cultural”: pretextos, negacionismo, pintar a todos, incluyendo a las comunidades que se resistan, con la brocha gorda del “narcoterrorismo”. Combatir el fuego con el fuego. Es el estado de excepción permanente y normalizado al que apelaban los gobiernos antes de la Constitución del 91, una vez mas reducida a letra muerta. ¿Cómo resucitarla? ¿Cómo derrotar a los neofascistas y a quienes se benefician de las estructuras de ignorancia del presente? Ya que presumen de filósofos y guerreros culturales, para comenzar habrá que leer de nuevo acerca de la sociedad civil y las formaciones sociales en Hegel. Sé por experiencia que ese campo de batalla de las ideas les confunde y desespera. Pues nos enseñan cuán importantes son la sociedad civil, sus mediaciones y sus formas. Militarizarla equivale a destruirla. Es lo buscan. Incendiar otra vez a Colombia.
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