¿Cómo ganar?

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Oscar Guardiola-Rivera
01 de junio de 2022 - 05:05 a. m.
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El modelo Chile se repite en el caso colombiano. Como a Hernández en Colombia, los medios nacionales chilenos y los internacionales habían presentado a Kast como un populista independiente, una promesa de cambio. Sin mencionar, o haciéndolo sotto voce, su afinidad con el “pensador alemán” Adolfo Hitler, sus veleidades con la corrupción, o su identidad con los mismos intereses corruptos que habían apoyado a Piñera hasta cuando este perdió el libreto tras reprimir el estallido social. Una suerte de Trump sudaca. Como el tío viejito que ha perdido la vergüenza tras el paso de los años, dice cosas embarazosas o le coge el culo a la sobrina jovencita, pero que deberíamos aceptar, por ello mismo, como más auténtico y “complejo.”

El Frente Amplio de Boric no estaba preparado para tal candidato: a veces nacional, a veces socialista, otras veces nacional-socialista. Todos asumieron que, sumados los suyos con los votos del oficialismo, Kast sería imbatible en la segunda vuelta. Se presumía que Chile es un país esencialmente conservador, patriarcal, ferozmente anti-izquierdista, que rechazaría de manera casi natural a un candidato asociado al terrorismo y la explosión social. Todos, incluso en la orilla de Boric.

Y todos se equivocaron. ¿Por qué? ¿Cómo logró el Frente Amplio derrotar al supuestamente imbatible Kast tras haber perdido la esperanza al final de la primera vuelta? A pesar de haber sumado y tener el apoyo implícito de los poderes fácticos, ese voto no fue suficiente para neutralizar a miles de voluntarios autoconvocados que promovieron un discurso anti-Kast y buena onda. Que no era “anti” sino que decía la verdad sobre Kast que los medios maquillaban. Y aunque no era pro-Boric sí advertía lo que significaría volver a caer en manos de alguien con un récord de reacciones violentas y afinidades represivas.

Una de las personas que se inclinó de tal manera fue Matías Toledo. No era partidario de Boric, pero su posición anti-Kast fue determinante en Puente Alto, la comuna en la que Boric más creció entre primera y segunda vuelta. Toledo es miembro de la Coordinadora Social Shishigang, que gestiona talleres y eventos culturales, además de una guardería en la comuna. La coordinadora fue clave para que figuras muy reconocidas en el espacio social como el rapero Pablo Chill-e llamaran a detener al abanderado de la derecha ultra. Toledo, Chill-e, los nucleos fandom seguidores del K-Pop o Taylor Swift en Chile, otros y otras, son parte de un elenco que no suele figurar en el radar de los analistas o los medios, pero que resultó clave para que la reciente elección terminara movilizando una cifra récord de votantes que antes no habían aparecido.

La palabra clave es movilización. Algunas, como Judith Leiva, prácticamente sin ayuda del comando central de Boric se las arreglaron para hacer programas radiales de rancheras, pasar avisos autogestionados en la radio local, y desplegarse por las comunas para tocar puertas y hablar con quienes o no habían votado o lo habían hecho por Kast. Centraron su discurso en que Kast limitaría los derechos de las mujeres. Hablaron sobre seguridad y narcotráfico con gente que en las comunas debido a ello había votado por Kast. De trabajo y de la falta de ingresos que estaba causando hambre, y en alguna medida de temas medioambientales. En cambio, identificaron que la migración no era un tema tan central, pues la gente no tiene perfil anti-inmigrante, sino que quiere un sistema migratorio más ordenado. Hablarle al voto femenino fue vital, tras identificar territorialmente el perfil de madres y madres solteras o jóvenes con sensibilidad comunitaria, experiencia y empatía con el papel que cumplen las mujeres que hombres como Kast o Hernández tienden a olvidar y no respetan. Montaron “embajadurias” de mujeres en los territorios y salieron a la calle para discutir la amenaza que significaba la llegada de Kast al gobierno.

Los comandos de K-popers, en cambio, hicieron una campaña alegre para promover la imagen de Boric no tanto por su persona, sino para generar un ambiente de valores positivos por los que las gentes se sientan convocadas. Sabían que la participación juvenil en Chile es un problema, como lo es en Colombia, y que esa batalla no se libra en los medios tradicionales, sino en las redes y en las calles. Por eso armaron sus redes en TikTok e Instagram para generar trending topics o asfixiar los hashtags de Kast que infundían miedo, sembraban bulos, o exageraban noticias de demandas dudosas contra Boric y los suyos por terrorismo y violencia, lo que conseguían posteando bajo dichas etiquetas fotos de los artistas del K-pop y el pop chileno. En un caso, al hacerle llegar a Boric una photocard como Idol K Pop que este subió a redes, alcanzaron un millón y medio de seguidores. Y salieron al terreno.

Hernandez, como Kast, necesita sumar los votos de Fico para ganar que este no le puede endosar pues no son suyos. Ello implica lograr esconder esos apoyos de la opinión pública para seguir presentándose como anti-sistema. Que Fico y la Cabal o Paloma Valencia y el innombrable vía José Obdulio ya le hayan dado su apoyo pone en problemas a su campaña, y por eso reacciona negando que existen. Pero existen. Hay que hacerlos aun más visibles, como hicieron los grupos autoconvocados en redes en Chile. No menos importante, el voto que ha alcanzado el Trump criollo repite el alcanzado por el uribismo. Algo similar ocurrió en Chile con Kast, y los suyos ahora reconocen que habían tocado techo y no tenían como responder a la movilización en las calles. La estrategia coordinada territorialmente, casa a casa, enfatizando los errores de los clones de Trump en materia de género, su perfil autoritario, la ausencia de propuestas económicas y políticas claras, sus imputaciones por corrupción que contradicen el discurso anti, presta a ahogar en redes las denuncias dudosas contra los progresistas, y sobre todo, a identificar y motivar votantes que se hayan abstenido mediante un discurso alegre y optimista, permitió a Boric triunfar contra todos los pronósticos. Es un modelo para armar.

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