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Europa arde

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Oscar Guardiola-Rivera
29 de marzo de 2023 - 05:00 a. m.
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No es solo la guerra. La prensa reporta una cena de fin de año en Moscú el pasado diciembre en la cual Dmitry Peskov, uno de los voceros de Putin, habría sorprendido a sus amigos con un sobrio brindis: “Las cosas se pondrán difíciles. Esto va a tomar mucho, mucho tiempo.” Su advertencia parece haber sido confirmada por el cambio de lenguaje del presidente ruso en las últimas semanas: “Nuestro objetivo no es geopolítico; para nosotros lo que está en juego es la supervivencia del estado ruso,” dijo Putin a un grupo de trabajadores en la fábrica de aviones de Buryatia.

Los analistas hablan de una “guerra interminable”. Así en Ucrania como en Siria, en Sudán, o en Irak. De las que ya nadie se acuerda. Hace poco estuve en un encuentro de escritores en Londres para apoyar a las regiones de Siria y Turquía afectadas por el reciente terremoto. Solo uno de los presentes hizo una referencia, más bien velada, a la guerra que las llamadas potencias mundiales llevan a cabo en otros territorios por interpuesta persona, eso que llaman los entendidos “war by proxy”, como una de las causas principales de la magnitud del desastre tras el temblor. Un sirio, por supuesto. Y solo una escritora se refirió al conflicto en Sudán, que casi ningún medio registra. Una sudanesa, por supuesto.

Es una de las mayores riquezas de Londres: cuando las gentes llegan aquí procedentes de otro país, usualmente no por voluntad propia sino forzados por las circunstancias de violencia política o financiera en sus países de origen, traen consigo sus historias y su memoria. La comparten, como un regalo. “Carga a tu fetiche contigo”, fue la lección que nos enseñó cuando fundamos el Instituto Pensar hace años el antropólogo Miguel Taussig. La había aprendido de las comunidades de nativos y campesinos de Colombia. Es similar a la que aparece en la lápida del cantante de The Doors, Jim Morrison, en el cementerio de Père Lachaise en París. París arde.

Las barricadas en las universidades crecen y el número de estudiantes en las asambleas de protesta se multiplica. Macron había apostado a que mientras la juventud se mantuviese lejos de las protestas que durante los dos últimos meses han liderado los sindicatos en contra de su intento para aumentar la edad de pensión de 62 a 64 años, serían manejables. Pero las demostraciones de este martes han demostrado lo contrario. La rabia se ha intensificado entre los jóvenes por la violencia de la represión policial. “Como los de Colombia durante la huelga general del 2021,” me dice en un mensaje un amigo francés. Su universidad está en La Rochelle, al oeste de Francia. “No habíamos experimentado algo así. Mis estudiantes están hartos”.

Ellos y sus familias se habían mantenido con las uñas durante la pandemia, gracias a la red de seguridad social. Ahora la ven amenazada junto a las pensiones. Ven que nadie se toma en serio la crisis climática y el alto costo de vida, pero izan la bandera nacional y hablan de guerra para “defender” la democracia allí afuera mientras atentan contra ella en casa. “Muerte al rey”, reza una de las pancartas en las calles de Francia este martes. Se refieren a Macron, no al rey Carlos III de Inglaterra que ha cancelado su visita estatal a Francia. Por temor a que el banquete planeado en el Palacio de Versalles para honrarlo pudiese resonar con los eventos de 1792.

Carga a tu memoria como un fetiche. Entre tanto, en Inglaterra, a las protestas de las pasadas semanas se unen ahora los ecos de la crisis financiera del 2008. Tras la caída de SVB y Credit Suisse la semana pasada, y a la vista de la importantísima reunión de cuarenta países africanos, los BRICS, incluyendo a Brasil, y los presidentes Putin y Xi en Moscú la semana anterior para acelerar el tránsito a un sistema de reserva financiera multipolar, los signos de tormenta se hacen aparentes. “La última vez que el poder financiero hizo transición de un poder hegemónico a otro, de Inglaterra a los Estados Unidos”, escribe la economista Anne Pettifor estalló una guerra mundial.” La guerra mundial “by proxy” ya habría comenzado. Europa arde. ¿Arderá el mundo?

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Carlos(71824)29 de marzo de 2023 - 03:34 p. m.
El inefable bandido miserable Apenas con sus anodinas conserjas insulsas, siempre desde la extrema derecha falangista, ahora resultó admirador de Sagan, ese sí un gran hombre. Sea coherente, nazi de porquería.
  • María(85314)30 de marzo de 2023 - 12:36 a. m.
    Hombre si y lo peor es que ya no se puede silenciar. Lástima el anterior sistema
Atenas(06773)29 de marzo de 2023 - 01:44 p. m.
Ahhhh, más q’ el término fetiche, encaja mejor la célebre obra del científico C.Sagan, El mundo y sus demonios, pa describir lo q’ pretende. Pa mí, lo de Rusia, son sus sueños hegemónicos de la otrora URSS y con un palmo de narices van a quedar al cañar con armamento envejecido, de ahí q’ hasta a Irán y a Corea del N. haya tenido q’ comprar simples drones, es el juego del estafador. Y lo de Francia, es la resulta de abrirse de piernas al sindicalismo, latinos q’ igual son con sus desatinos.
  • Carlos(71824)29 de marzo de 2023 - 03:34 p. m.
    El inefable bandido miserable Apenas con sus anodinas conserjas insulsas, siempre desde la extrema derecha falangista, ahora resultó admirador de Sagan, ese sí un gran hombre. Sea coherente, nazi de porquería.
gabriel(46377)29 de marzo de 2023 - 11:34 a. m.
Monetiza tu fetiche!
Manuel(9808)29 de marzo de 2023 - 10:37 a. m.
Miremos a ver, cuál es la reacción de los pericos ligeros, como El Condorito, ahora que periodistas de la línea de este editorialista, empiezan a escribir la realidad de los hechos, precisamente, por la fuerza de los mismos. En su inopia mental, la dichosa lora, tendrá que consolarse con su consabido !PLOP¡ y seguir de agache; aunque no hace daño, deja el olor a galpón de ponedoras.
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