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Sobre reyes y filósofos

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Oscar Guardiola-Rivera
20 de mayo de 2026 - 05:05 a. m.
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En diálogo con el presidente de los Estados Unidos, el premier Chino, Xi Jinping, propuso un acuerdo. ¿En qué consiste? Mientras que todo el mundo esperaba sus críticas a la situación en el estrecho de Ormuz, el desorden causado por los intentos de mantener o imponer hegemonía en medio oriente, los territorios ocupados, o el Caribe, Xi prefirió referirse a una guerra del pasado. “Pueden China y los Estados Unidos evitar la llamada ‘trampa de Tucídides’ y forjar en cambio un nuevo paradigma para las relaciones entre los grandes poderes?”.

Casi al mismo tiempo, el candidato presidencial Iván Cepeda propuso un acuerdo. ¿En qué consiste? “Hay un método muy sencillo de abordarlos”, dijo en referencia a los temas de la contienda política, seguridad, corrupción, reformas sociales, fiscalidad, y cambio climático: “Hacer una mesa en la que estén los sectores estratégicos del país”. Para explicarse también él habló del pasado, aunque no uno tan remoto como el de Xi. “Hemos tenido un diálogo con una persona que se ubica en una posición radicalmente contraria a la mía y ha sido una relación que se ha mantenido en el tiempo con buenos resultados”, dijo al referirse a la relación que mantiene desde hace varios años, desde los diálogos de paz, con el presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie.

Guardadas las distancias, una cosa es la política internacional y otra la nacional, una cosa es China y los Estados Unidos y otra Colombia, cabe reflexionar acerca de las resonancias entre ambas propuestas. La primera de ellas es que se trata de evitar la normalización de la guerra y de la permacrisis que la acompaña. “No es posible que en Colombia se admita que llevemos setenta años de estarnos matando entre los colombianos como si fuera un hecho tolerable” e inevitable, dijo Cepeda. “Fue el ascenso de Atenas y el miedo que ese evento causó en Esparta lo que hizo inevitable la guerra entre ambas”, escribió Tucídides, el historiador de la Grecia antigua citado por Xi Jinping al recordar las diferencias entre China y los Estados Unidos en temas como Taiwán y el creciente intervencionismo que amenaza la soberanía y el autogobierno en el pacífico asiático y otros océanos. “Si no se los maneja de manera adecuada, ambas naciones pueden chocar y adentrase en un conflicto que empujaría la relación entre China y los EE. UU. a una situación altamente peligrosa”, dijo el premier chino.

La guerra es intolerable. Para evitarla, Cepeda propone el diálogo entre posiciones que pueden aparecer, en principio, radicalmente contrarias. Cepeda, que es filósofo (fuimos compañeros de estudio en la facultad de filosofía), sabe que hablar de diálogo es el resultado de un buen trabajo de lectura sobre Platón.

Quienes malentienden al filósofo griego piensan que para este la solución a todos los males de la república consiste en instalar en el poder a reyes filósofos. Pero su experiencia durante el enjuiciamiento y condena a muerte a Sócrates, campeón del dialogo que hoy suele llamarse “socrático”, le curó de asumir que los contenidos normativos que caracterizan la hegemonía en una democracia están hechos de granito sólido. Por el contrario, eso que hoy llamamos hegemonía, y que implica la sutil y generalizada influencia de un orden jurídico particular como el de la Constitución del 91, está siempre entrelazada con y atravesada por elementos ideológicos de proveniencia diferente.

Por ello tiene razón Cepeda cuando defiende que la política consiste, precisamente, en reconocer las diferencias, ampliar las capacidades de diálogo con sectores diferentes, y mantenerlas en el tiempo. Solo entonces se obtienen, en concreto, buenos resultados. Por ejemplo, el acuerdo entre Fedegán y el gobierno colombiano para la compra de tierras destinadas al campesinado. Solo entonces esos resultados no solamente son buenos y concretos, sino también justos. Cuando menos en el sentido de que tales acuerdos y acciones concretas hacen justicia a los campesinos desplazados y desposeídos durante décadas de guerra, pero también a los sectores empresariales y políticos cuyos intereses y demandas se condensan bajo el nombre Fedegán.

¿Significa ello que el estilo de políticos como Cepeda o Xi Jinping falsea o traiciona sus creencias al revelarlos como gradualistas en vez de puristas y radicales? Aquí es necesario no confundir gradualismo con la pluralidad propia del espacio político, en primer lugar. Y segundo, distinguir entre populismo y hegemonía. Por ello resulta tan interesante el énfasis que Cepeda hizo en la dimensión temporal al explicar su propuesta de acuerdo durante la entrevista de esta semana. “Ha sido una relación que se ha mantenido en el tiempo”, dijo al referirse al tipo de diálogo y comunicación que ha mantenido con Lafaurie, ejemplar de la política buena, con resultados, y justa.

Ello se extiende al programa político. En lo que hace a China, por ejemplo, el programa político económico que se ha desarrollado desde la época de Deng Xiaoping no es de carácter gradualista, sino plural, inspirado en buena medida en el modelo de industrialización que en economista caribeño Anthony Lewis había pensado para el Caribe y las Américas.

De manera algo similar, el programa de Cepeda debe leerse no solo como una sumatoria de discursos sino también, y sobre todo, como una propuesta que presta atención al carácter espacial, regional, y hasta local de las expectativas y deseos de los colombianos como una miríada de puntos diversos a través de los cuales se legitima una hegemonía. No se trata entonces de reconocer un orden establecido como si lo fuese de una vez y para siempre, que sea necesario desestabilizar (desde la izquierda) o defender (la derecha) cueste lo que cueste. Ni se trata tan solo de reconocer a Fedegán y a los campesinos como posiciones o identidades dadas, opuestas, e inalterables, incapaces de sentarse a la mesa. Cepeda tiene razón al insistir en que la política no se agota en el reconocimiento del otro y la diferencia. Es necesario, además, como él sugiere al referirse a la dimensión temporal un acuerdo posible, considerar que el presente se encuentra atravesado por un tiempo singular que ha establecido los contornos del juego político y que determina el carácter asimétrico y desigual de las disputas políticas del día a día.

Mas allá de las peleas quisquillosas y los mezquinos insultos que nos suelen asaltar desde las primeras páginas de los medios, hacer política consiste en abrir horizontes para visualizar una vida buena y justa juntos. Y hacerlo de manera tal que esa visión tenga impacto en el sentido común de una época, para sobrevivir y realizarnos más allá de las crisis que nos azotan y que amenazan extinguirnos. Cepeda está demostrando mayor capacidad para ello que sus contrincantes. Por ello es mejor político y puede ser mejor presidente.

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Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)Hace 13 minutos
Excelente columna. Para enmarcar. A veces me recuerdas a nuestro inteligente columnista e historiador Antonio Caballero. Un admirador de Manuel Cepeda
David Valencia Cuellar(0vhxw)Hace 19 minutos
Que buena columna.....Cepeda puede ser un buen PRESIDENTE.
Astrid Vallejo(60305)Hace 1 hora
Excelente columna.
  • MARIO BERRIO(jbw8b)Hace 1 hora
    Por qué es excelente? Contribuya con alguna idea, pensamiento, exégesis. Claro que es mucho exigirle algo de inteligencia a la mononeurona petribestia.
MARIO BERRIO(jbw8b)Hace 2 horas
Aclaro: Ginés de Pasamonte es un FRUSTRADO profesorsucho de literatura afiliado a Fecode que escondido cobardemente detrás de un desopilante seudónimo pontifica, agrede, insulta, ningunea a todo aquel que piense diferente a sus vacua, inane y torcida ideología.
  • Pedro Juan Aristizábal Hoyos(86870)Hace 8 minutos
    Este Berrío lo que muestra es una gran ignorancia. Todo lo que no sea neoliberalismo es comunismo. Està más atrás de la Guerra fría. Debe ser prefeudal o esclavista
  • MARIO BERRIO(jbw8b)Hace 1 hora
    Gracias por llamarme fascista: sí lo soy. De nuevo gracias. Propendemos por la total eliminación del marxismo leninismo de la faz de la tierra, con sus variables pobrecismo, socialismo, social democracia y demás porquerías.
  • HENRY GONZALEZ MESA(19574)Hace 1 hora
    No será tu ideología peor que la que criticas, cuando la tuya esta matizada por un fascismo recalcitrante?
no(62473)Hace 2 horas
ahora los bots uribistas le van a saltar encima.
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