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6 May 2022 - 5:00 a. m.

Muy mal presidente Duque, muy mal

Muy mal le queda al presidente de la República menospreciar una amenaza contra la vida de una persona. No importa de quién se trate. Lo lógico en estos casos es que se le llame y se atienda la situación con el ánimo de protegerle y cuidar de su integridad.

En Colombia no se pueden descartar los riesgos de seguridad de las personas que ejercen actividades políticas y sociales, porque es claro que sus labores tocan los intereses de quienes están dedicados al crimen organizado quienes los ven como una especie de estorbo para sus fines malévolos.

No es casual que dos o tres líderes sociales o ambientales sean asesinados cada semana en los diferentes territorios del país donde el Estado no ejerce ningún mandato, porque su presencia es escaza, por no decir que nula.

No es para nada razonable que el primer mandatario mire por encima del hombro las palabras del candidato Gustavo Petro, en las cuales asegura que no puede viajar a determinado lugar porque una amenaza pesa contra su vida. ¿Haría lo mismo Iván Duque si al expresidente Álvaro Uribe, Dios no lo quiera, ¿se le llegase a presentar el mismo riesgo contra su seguridad e integridad?”

Es claro que el país en el que Iván Duque hizo proselitismo durante la campaña presidencial de 2018 no es el mismo de hoy porque la violencia ha recrudecido y todo, gracias a que el primer mandatario no puso ningún empeño en acelerar los planes de implementación del Acuerdo de Paz con las Farc, ni diseño proyectos serios de consolidación del mismo en los diferentes municipios y veredas donde el conflicto armado ha sido el mandamás durante décadas enteras.

Por lo anterior, no es extraño que se presenten amenazas o ataques sobre las campañas presidenciales. Pero es un hecho que no se debe ni se puede mirar con desdén porque esto serviría de gasolina para que se retorne a los hechos violentos que se presentaron durante los años 80 e inicios del 90, que terminaron por cobrar la vida de personajes como Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo Ossa, Carlos Pizarro, etc.

Si una situación como esta se llegase a presentar, Duque no tendría como demostrar que su intención como presidente de la República nunca fue la de hacer trizas la paz, porque claramente quedaría hecha trizas y, se podría presentar además un estallido social que sería difícil de controlar.

El primer mandatario y el Estado en su conjunto tienen la obligación de cuidar y proteger la vida de todos los colombianos, no importa si es candidato a algún cargo de elección popular, líder social, indígena o afrodescendiente y, debe además atender cualquier riesgo que pueda poner en peligro su vida y su integridad personal.

No fue para nada agradable escuchar a Iván Duque hablar con desprecio sobre los riesgos a la seguridad personal del candidato del Pacto Histórico.

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