El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Adicto al tubo

Pablo Felipe Robledo

21 de noviembre de 2023 - 09:05 p. m.

En las últimas semanas, el país ha tenido la oportunidad de conocer o volver a conocer sobre las posibles adicciones del presidente Petro. Las adicciones al café, al incumplimiento, a las mentiras, al desgobierno, a la desinformación, a las drogas y al alcohol forman todas ellas parte de la lista de lo que el país ya tiene comprobado o está en ciernes de verificarse y que, juntas o aisladamente, gobiernan la nublada razón y voluntad de Petro, primer mandatario de la izquierda radical y ojalá el último.

PUBLICIDAD

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta? Inicia sesión para continuar

El 8 de junio de 2022, días antes de la perversa elección de Petro como presidente, Juan Manuel Galán aseguró en varios medios de comunicación que el entonces candidato Petro y a la postre presidente tenía como proyecto pegarse al tubo de petróleo de Venezuela como parte de su política minero-energética.

Ante lo dicho por Galán, el entonces candidato Petro salió indignado y en BluRadio le dijo a su director Néstor Morales que “pero eso de que me conecte al tubo eso es mentira. Eso jamás lo pronuncié ni se me ocurriría por la cabeza, porque lo que estoy pensando es una transición hacia energía limpias que es muy diferente a lo que él -Galán- está diciendo. Nosotros no necesitamos conectarnos a ningún tubo en Venezuela”.

Ahora bien, pasó lo que siempre pasa con Petro, pues todo en él termina siendo un embuste, una contradicción. Resulta que lo dicho por Galán sí era cierto y que Petro mintió al negarlo.

Read more!

Petro, sin sonrojarse y ante el asombro y la incredulidad de todos los colombianos, volvió con su “genialidad” que obviamente él considera su jugada maestra en su política minero-energética, que al tiempo que no permite nuevas exploraciones de gas y petróleo en Colombia se decide por trasladarse a Venezuela a unirse con la moribunda y corrupta PDVSA a través de Ecopetrol, la joya de la corona colombiana, buscando desaforadamente pegarse del tubo.

Dijo Petro hace un par de días, en compañía de nada más ni nada menos que del inefable Nicolás Maduro de Venezuela, que “hemos planteado aquí un principio de verdadera integración energética entre los dos países (…) es muy probable que Ecopetrol se vuelva socia de PDVSA en la explotación de campos de gas en Venezuela y de campos de petróleo. Así se va a asegurar en ambas vías energía eléctrica hacia Venezuela y materias primas fósiles hacia Colombia”.

Desde que Petro llegó al poder gravita sobre Ecopetrol la mala energía de las extrañas intenciones de Petro de marchitar las capacidades operativas y financieras de la estatal colombiana, importante como empresa y como generadora de recursos del presupuesto insustituibles y necesarios para el desarrollo económico y social de este país.

Ecopetrol es un patrimonio de los colombianos, tanto en su parte pública como privada, y merece no ser lanzada al abismo por un mandatario adicto a las locuras, a las torpezas, a las idioteces, que, en este caso, es la adicción a un tubo de petróleo corrupto e ineficiente que puede convertir a Ecopetrol en el PDVSA de hoy y no al revés.

Termino preguntándoles a los colombianos: ¿cuántos cafés habrá tomado Petro para decir que “Venezuela (la de Maduro) va a ser el motor de la economía colombiana”. Con razón en América Latina los distintos países ya se hastiaron de presidentes como Petro. Aquí está pasando lo mismo: pela electoral, “Afuera Petro” como cántico futbolero y favorabilidad de tan solo el 29 %, todo esto, en los mejores meses de gobierno.

Conoce más
Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.