22 Sep 2021 - 5:00 a. m.

Allá te espero, amigo mío

La semana pasada cuando Duque estaba en España, nos recordó quién es realmente, de qué está hecha su personalidad y en quién concentra toda su energía e inmadurez al momento de ejercer un oficio tan importante como gobernar y representar a un país. Ante este triste panorama triné en Twitter: “Lo que me aterra de @IvanDuque es lo poco que es. En vez de irse a España a hablar de su gobierno, insiste en hablar de @JuanManSantos. Lleva tres años en lo mismo. ¡Qué personaje tan insignificante es Duque! Sin mérito alguno”.

Posteriormente, recibí la llamada de un amigo, quien me preguntó por qué yo tenía tan mala imagen del gobierno Duque. Le contesté: tu pregunta tiene tres errores. Primero, no tengo una mala imagen del gobierno Duque, la que tengo es pésima. Segundo, no la tenía, la sigo teniendo. Y tercero, no soy solo yo, es la inmensa mayoría de los colombianos quienes están ya desesperados con este presidente que gobernó echando reversa y siempre mirando por el retrovisor para atribuirle la culpa de su ineficiencia a Santos. Las cosas hay que decirlas: Duque se obsesionó con Santos al paso que Santos ni lo determinó.

La reciente encuesta de Cifras & Conceptos es una prueba más, aunque diferente, de que a Duque -por desgracia para este país- le ha ido como a los perros en misa, como dirían las señoras de mi tierra. El 71% de los encuestados tienen una imagen desfavorable de Duque, lo que, si bien no representa ninguna novedad, pues eso ya lo sabíamos, sí sirve para entender otros asuntos de la encuesta.

La encuesta consultó el manejo que Duque ha dado a 17 temas diferentes y en todos se rajó de forma más que aterradora. Cifras & Conceptos preguntó a los encuestados por cuanto se le ocurrió, y los colombianos fueron implacables con el peor presidente de la historia reciente, de quien ya nadie duda que tuvo la “osadía” de superar en esa categoría a Andrés Pastrana. Duque no pasa ningún escrutinio ciudadano sobre su gestión en “disminuir la corrupción, incrementar el nivel de justicia, reducir la pobreza, disminuir el desempleo, mejorar los servicios de salud, combatir la delincuencia común, combatir el narcotráfico, proteger los recursos hídricos, implementar el Acuerdo de Paz, manejar las cárceles, combatir las bandas criminales, promover la educación, mejorar la infraestructura, combatir la minería ilegal, impulsar el crecimiento económico, preservar áreas de conservación natural y mejorar las relaciones internacionales”. Insisto, por si no me quedó claro, Duque se rajó en todos los temas sobre los que se le preguntó a la gente y con una calificación de 1 o 2, equivalente a “muy mala”. Esta calificación de 1 o 2 fue puesta en promedio, en cada tema, por el 60% de los encuestados. Aterrador.

Pero ahí no termina para Duque esta pesadilla llamada encuesta. Resulta que, en ella, los encuestados fueron clasificados en uno de cuatro grupos con los que se pretendió identificar el perfil del elector más allá de su afinidad política, siguiendo una metodología de Pew Research. Los cuatro grupos fueron: los mamados, los reformistas, los incluyentes y los continuistas. Dependiendo del tema, por ejemplo, los de un grupo contestaron sí a la interrupción voluntaria del embarazo y otros que no, y así en muchos de los tópicos por los que se les preguntó.

Uno de esos tópicos frente a los que se indagó a los encuestados era la “continuidad de Duque”. Y, ojo, los mamados, los reformistas, los incluyentes y hasta los continuistas contestaron al unísono “No continuidad de Duque”. En resumen, este país por fin está de acuerdo en algo: estamos todos mamados de Duque.

Estas encuestas deben ser analizadas por los candidatos presidenciales, si quieren que la gente se conecte con ellos, pues lo cierto es que, de los cuatro grupos ya mencionados, la encuesta ubicó en el de los mamados a casi la mitad de los colombianos, quienes con los reformistas equivalen al 70% de sus futuros electores, y eso que aún restan 320 días de desgobierno y retrovisor, que hacen suponer que el porcentaje de los mamados aumentará. Allá te espero, amigo mío, en el grupo de los mamados.

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