Indignante resulta lo acontecido con los consumidores en torno a la decisión de Viva Air y Ultra Air de suspender intempestivamente las operaciones aéreas, luego de haber vendido más de un millón de tiquetes a sabiendas de la grave situación financiera por la que atravesaban y estando seguros de que dejarían en tierra no solo sus aviones sino a los pasajeros.
Es evidente que a los empresarios de Viva Air y Ultra Air se les olvidó el mandato constitucional que nos recuerda que “la empresa, como base del desarrollo, tiene una función social que implica obligaciones” con el mercado y los clientes a lo largo de la cadena productiva....
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