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25 Jan 2023 - 5:01 a. m.

Colombia, amigos ineficientes

"¿Cómo puede uno explicarle a un funcionario que cumple con actividades diarias en las entidades públicas que estará vinculado por un contrato de escasos cuatro meses, cuando influenciadores afines al Gobierno, sin hacer nada importante, tienen contratos de casi un año? ¿Qué justificación existe para esto? Ninguna".
"¿Cómo puede uno explicarle a un funcionario que cumple con actividades diarias en las entidades públicas que estará vinculado por un contrato de escasos cuatro meses, cuando influenciadores afines al Gobierno, sin hacer nada importante, tienen contratos de casi un año? ¿Qué justificación existe para esto? Ninguna".
Foto: Archivo

El abogado experto en derecho público Daniel Briceño, hoy conocido tuitero, dio a conocer a la opinión pública la existencia de un contrato entre Colombia Compra Eficiente (CCE) y la influenciadora Laura Daniela Beltrán, peor conocida como “Lalis”.

El objeto de este contrato celebrado por CCE con alias “Lalis” consistió en contratarla a cambio de que esta se encargara de asesorar a esa entidad pública en el desarrollo de la estrategia de TikTok y de Instagram.

Como lo denuncia Briceño, al verificar la cuenta de CCE en TikTok brilla por su ausencia la supuesta labor desarrollada por alias “Lalis”, toda vez que si se revisa la cuenta de la entidad no se evidencia ningún contenido cargado hasta el momento.

Como si esto fuera poco, Briceño dio a conocer la existencia de otro contrato suscrito entre la influenciadora y CCE, el cual tiene un término de duración de 11 meses, lo que es abiertamente contrario a la política anunciada por el propio Gobierno mediante la cual los miles y miles de contratos de prestación de servicios que suscriban las entidades no deberían superar los cuatro meses.

Lastimosamente, mientras miles de contratistas del Estado que cumplen o soportan diariamente funciones públicas importantes y necesarias para la correcta ejecución de las misiones oficiales tienen que suscribir contratos con ínfimos términos de duración, los influencers, cercanos al Gobierno, cuentan con contratos por un término superior a los demás contratistas, estos sí importantes. Lo anterior sin dejar de lado algo más relevante y es que son vinculaciones superfluas e innecesarias, como bien lo demostró Briceño, hoy un opositor ilustrado y dateado.

Esto demuestra, una vez más, cómo es la contradicción de aquellas personas afines al gobierno, quienes antes de la elección de Petro como presidente denunciaban a grito herido la celebración de contratos innecesarios por parte de anteriores gobiernos, pero que tan pronto se subieron al bus del poder se olvidaron de sus propias palabras y actos, para en su lugar decir que para ellos sí, pero para los demás no.

Y es que resultan contradictorias las declaraciones que dio el secretario de CCE tratando de justificar los contratos celebrados con alias “Lalis”, indicando que el departamento de comunicaciones de la entidad es insuficiente para atender estas necesidades del servicio, cuando la labor supuestamente desarrollada por esta desconocida es ninguna, o cercana a ninguna.

En hora buena, Briceño dio a conocer esta situación y por esta razón es de reconocerse la gran labor que ha venido desarrollando este jurista, a quien la labor de tuitero lo ha venido enalteciendo. Con hechos y pruebas ha demostrado las contradicciones que orientan al gobierno y a su gente, en este asunto, y en otros, incluso, más importantes, que al final muestran la forma en que personas afines al petrismo se están apoderando de importantes recursos públicos, y que coincide con muchas cosas que hemos advertido en esta columna, que nos indican que lo que se viene en materia de corrupción y favoritismos no es de poca monta.

¿Cómo puede uno explicarle a un funcionario que cumple con actividades diarias en las entidades públicas que estará vinculado por un contrato de escasos cuatro meses, cuando influenciadores afines al Gobierno, sin hacer nada importante, tienen contratos de casi un año? ¿Qué justificación existe para esto? Ninguna.

Y no es que alias “Lalis” no tenga derecho a trabajar, como ella misma le ha ripostado a Briceño. No, todo lo contrario; que alias “Lalis” trabaje, pero que sea honesta, porque hasta ahora su trabajo deja mucho que desear, pues es evidente que lo innecesario de su contratación raya con la corrupción.

Finalmente, pregunto: ¿este es el cambio del que tanto habla la influenciadora y del cual se siente orgullosa de pertenecer?; o, ¿será más sincero que ella misma diga que el cambio es solo para ella y no para nadie más? Así navega la corrupción. Y si así es en algo tan evidente y burdo, ¿cómo será la que tiene altos e imperceptibles niveles de sofisticación?

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