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Quedan menos de tres semanas para una de las jornadas electorales más importantes de nuestras vidas. La gente podrá votar para elegir a sus delegatarios en varias corporaciones públicas como juntas administradoras locales, concejos, asambleas, Cámara de Representantes y Senado, pero también podrán votar en una de las diferentes consultas populares que se harán al interior de varios pactos o coaliciones con miras a elegir candidatos presidenciales e incluso, en algunos casos, hasta fórmulas vicepresidenciales.
De lo que allí ocurra podría, fácilmente, depender quién será el próximo presidente de Colombia, pues hacer las consultas y respetar sus resultados dará la idea de cuáles candidatos tienen verdadero y nacional respaldo popular, cuáles pueden crecer aún mucho más, quienes llegaron a su tope y cuáles podrían ser las eventuales y estratégicas alianzas que, aunque remotas, podrían consolidarse antes de la primera vuelta. También, la finalización de las consultas depurará este debate electoral caracterizado por el exagerado número de candidatos, lo que hará menos confuso para los electores definir su voto para la primera vuelta presidencial en mayo.
Por los lados del “Pacto Histórico” el tema está más que definido y Petro no solo ganará, sino que arrasará con sus “rivales” -de poco peso y trayectoria- que han prestado su nombre y su cara para simular una competencia inexistente para la ciudadanía y para ellos. ¿Será que por eso es que todos ellos dicen que aquí no hay democracia? ¿Cómo se llamará el sistema político que entonces le permitió a Petro resultar electo constituyente, senador, alcalde y derrotado ya dos veces en presidenciales (2010 y 2018)?
Por los lados de la “Colación de la Esperanza” la cosa es diametralmente diferente. Allí hay una competencia vigorosa entre algunos de sus precandidatos de lujo. Sergio Fajardo por su trayectoria y experiencia parecería ser el favorito, pero el ganador solo se sabrá cuando cuenten los votos, pues nada raro que allí pueda darse una sorpresa por parte de Alejandro Gaviria o de Juan Manuel Galán, quienes también gozan de credibilidad y buena imagen, y crecen a diario. Jorge Enrique Robledo y Carlos Amaya son el relleno de la fiesta, quienes creo están más a la izquierda que al centro, pero han trabajado respetando las reglas y a sus rivales.
En el Equipo por Colombia también hay bastante nivel de incertidumbre sobre quién podría ser el ganador, aunque sus candidatos son realmente muy superficiales, salvo Enrique Peñalosa quien tiene trayectoria e ideas. Fico Gutiérrez -candidato oculto de Álvaro Uribe- no tiene fondo, no dice nada brillante y solo se limita a frases de cajón, por demás cada vez más de ultraderecha. Uribe no deja ver que él sea su carta, pero Federico sí lo delata cada vez que habla. Y ya que dije habla, ninguna referencia puede hacerse a Álex Char, pues “habla más una muda de ropa” que él. Barguil ni quita ni pone al igual que una señora que anda con ellos, que no sé ni quién es ni de dónde salió. Pero en esta coalición puede ganar Peñalosa, Fico o Char, cualquiera. No sabe uno cómo votarán sus seguidores y qué tan permeada vaya a estar esta consulta por el uribismo, quien al tener ya candidato, pero no consulta interna, no se aguantarán las ganas de participar en alguna y, sobre todo, en la del Equipo por Colombia en donde ciertamente encuentran mayor afinidad ideológica.
Rodolfo Hernández, quien entre otras cosas no sabe qué es el Vichada, ni cuál es su capital, e Íngrid Betancourt que sabe menos que Rodolfo Hernández, estarán esperando desde el pedestal de la ignorancia los resultados de estas consultas para trazar sus estrategias.
En pocas semanas empezará realmente la contienda electoral y con ella, el sufrimiento de millones de colombianos ante el pánico que irradia Gustavo Petro, quién en tan solo un minuto en Caracol TV Noticias acabó con el Banco de la República y el sistema de salud, pues para este extremista refundacionista, todo, pero todo, funciona tan mal como creo yo que le mal funciona su cabeza.
Que se vengan las consultas.
