Publicidad

De su propia medicina

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Pablo Felipe Robledo
28 de junio de 2023 - 02:00 a. m.
"Con todo y con las ínfulas mesiánicas de Petro, quien cree tener la razón siempre y está convencido de que lo que él piensa es lo que representa el sentir nacional, se ha olvidado de algo elemental: la calle es de todos y por ende no es de nadie".
"Con todo y con las ínfulas mesiánicas de Petro, quien cree tener la razón siempre y está convencido de que lo que él piensa es lo que representa el sentir nacional, se ha olvidado de algo elemental: la calle es de todos y por ende no es de nadie".
Foto: Óscar Pérez
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Petro juega con candela al acudir a la estrategia populista de incitar a la gente a las calles para respaldar sus iniciativas, atacar a las instituciones, a los partidos políticos, a la clase empresarial o simplemente para incentivar el odio entre los colombianos. Petro en los últimos días ha recibido, tanto en las calles como en las instalaciones del Congreso, una buena dosis de su propia medicina.

A Petro se le olvida que no alcanzó la mayoría necesaria para lograr sus anhelos de “lograr el cambio en primera”, y que en la segunda vuelta presidencial, si bien logró ganar, esto lo hizo con un escaso margen. Ganó gracias a que muchos votaron por él sin estar convencidos, pero confiados en algún positivo cambio en la historia de nuestro país, o con los votos de los que por evitar que quedara presidente Rodolfo Hernández prefirieron arriesgarse, en vez de votar por un candidato que, con sobradas razones, también les generaba mucha incredulidad y miedo.

No en vano se decía que votar por cualquiera de ellos era pegarse un tiro. Algunos decíamos que por Rodolfo era un tiro en el pie al paso que otros decían que por Petro era un tiro en la cabeza, o viceversa.

La verdad, es que cada día que pasa, Petro logra que su popularidad caiga cada vez más y según algunas encuestas su favorabilidad se mueve tan solo entre el 24 % o el 30 %, lo que da vitaminas a la oposición para entender que a tan solo diez meses de gobierno ya es inmensa mayoría. Esto gracias a nada más y nada menos que a la propia gestión de Petro y de su gabinete, porque como bien dice el dicho, nadie sabe para quién trabaja. Hoy el mayor opositor a Petro es el propio Petro, por lo que gran parte de la estrategia actual de la oposición es sentarse, simplemente, a comer crispetas en frente al televisor.

Con todo y con las ínfulas mesiánicas de Petro, quien cree tener la razón siempre y está convencido de que lo que él piensa es lo que representa el sentir nacional, se ha olvidado de algo elemental: la calle es de todos y por ende no es de nadie.

Y es que en la calle gana o pierde no el buen gobierno, sino aquel que logra posicionar una determinada idea o sensación colectiva, cosa que a todas luces Petro ya no es capaz de lograr, puesto que como ya lo reflejan las encuestas y el sentir de la población en general, Petro no tiene la capacidad para conquistar lo que él cree es un verdadero cambio, a menos por los canales institucionales.

Petro no puede olvidar que su estrategia de movilizar a las personas a las calles no es una prerrogativa exclusiva de la izquierda. Por el contrario, como ya lo ha demostrado la historia de nuestro país, la gente sale más a las calles cuando está inconforme con un gobierno que cuando lo quiere respaldar. A Petro no se le puede olvidar que si bien él tiene capacidad para movilizar a la gente, la oposición también.

A la gente, incluyendo a algunos petristas, ya les está pareciendo que Petro es un mal presidente, que tomaron una pésima decisión y que cada día su presidente pierde apoyo, cosa que no la digo yo, sino que es reflejo de las encuestas, lo que se ve en las redes y obvio del sentido común de los ciudadanos, incluidos, reitero, de aquellos que votaron por Petro. Opinar lo contrario es querer tapar el sol con un dedo.

En su afán de recuperar el terreno perdido, Petro despotrica de todas las instituciones y sigue en una lucha revolucionaria de insultos y delirios que lo llevarán a quedarse solo. La gente solo quiere que el país progrese y no es bueno que el gobierno deje de entender que el pueblo es superior a la estupidez y la locura de sus dirigentes.

Tal vez a Petro se le olvida que el ánimo de la gente es cambiante y que el pueblo solamente le es fiel a aquellos que lo merecen. Por esto, no debería olvidar que aquellos mismos que algún día marcharon o votaron por él mañana marcharán en su contra.

Conoce más

Temas recomendados:

 

JUAN(37240)06 de julio de 2023 - 04:25 p. m.
El autor de esta columna, Pablo Felipe Robledo, decidió " terminación" y no la "caducidad" del contrato de la Rutal del Sol 2. Con la caducidad no hubiese habido indemnización. La "terminación" les representa a Sarmiento Angulo, Soarte y Odebrecht una indemnización de 1.6 billones cuando solo pusieron 300 mil millones. Esta irregularidad NO se ha investigado a fondo y explica en gran medida el anti-petrismo de Pablo Felipe Robledo.
Fernando(46852)02 de julio de 2023 - 03:15 p. m.
"La calle es de todos y por ende no es de nadie" que bruto pongale cero, un columnista que habla de todo y dice nada.
Lismario(26872)29 de junio de 2023 - 01:38 a. m.
Todos los medios de comunicación , que son de los dueños del país quieren presentar a Petro que esta equivocado, y claro que se cometen errores , pero los cambios se van dando de forma gradual; las reformas no pasan por los mismos intereses de la clase política que no debate y con ausentarse logran su cometido. Algún día podremos tener el 55/86 y las reformas no pararan.
Mario(16018)29 de junio de 2023 - 01:27 a. m.
Excelente columna. Como lo dijo un gran escritor y, además petrista, que el enemigo más grande de Petro es él mismo y que si no corrige el rumbo, nos llevará a la catástrofe.
Gabor(jhlcb)28 de junio de 2023 - 08:22 p. m.
Dice Juan Manuel santos: “q’ solo los estúpidos no cambian”, y visto q la forma de gobernar de Petro, es similar a la de cuando fue alcalde, claramente se evidencia q’ Petro hace parte de éstos.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.