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Doctor, nos hacemos pasito

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Pablo Felipe Robledo
01 de mayo de 2024 - 09:00 a. m.
"Resulta alarmante que a Benedetti aún lo sostenga este gobierno, pero más allá de eso, lo cierto es que Benedetti sabe demasiado y a eso, al parecer, sí le tiene pavor Petro" - Pablo Felipe Robledo
"Resulta alarmante que a Benedetti aún lo sostenga este gobierno, pero más allá de eso, lo cierto es que Benedetti sabe demasiado y a eso, al parecer, sí le tiene pavor Petro" - Pablo Felipe Robledo
Foto: Instagram Armando Benedetti
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El actual embajador ante la FAO, Armando Benedetti, siendo positivos, es un caso bastante curioso, por decir lo menos, en la política colombiana, y no siéndolo tanto, uno de los exponentes más ruidosos y bochornosos de lo que ella es.

Su vida personal, que en nada voy a comentar, ha estado sometida a todo tipo de escándalos, pero al fin y al cabo, ese sí es su problema. Donde Benedetti se convierte en un problema de todos es en su vida pública, en donde ha protagonizado todo tipo de escándalos relacionadas con presunta corrupción, indelicadezas, consumo de drogas, alcoholismo, maltrato a funcionarios, tráfico de favores, intrigas, amenazas a diestra y siniestra, e intermediaciones y amistades con personas que, a mi juicio, son de dudosa ortografía, por decir lo menos.

Benedetti ha desfilado por innumerables partidos y movimientos políticos a lo largo de su escandalosa carrera política (Partido Liberal, Cambio Radical, Partido de la U y Pacto Histórico, entre los que recuerdo), ha sido amigo y bien cercano a todos los últimos expresidentes quienes lo han albergado, tolerado o al menos usado, amén de su amistad y enemistad cambiante con varios importantes políticos de talla presidencial.

Ahora bien, lo que vive Benedetti en este gobierno de Petro es diferente a lo que ha vivido en el pasado en términos de relación con el poder. Otrora, Benedetti era tan solo un congresista con importancia relativa en el poder legislativo que, amén de cuotas burocráticas, uno que otro escándalo de corrupción y una que otra declaración en falso, y cierta importancia al momento de ayudar a sacar adelante proyectos en el Congreso, no tenía mayor poder ni local ni nacional. Era uno más.

Pero ahora Benedetti goza de las mieles del poder ejecutivo y, sabedor en ejercicio de aquella frase que dice que “vale más un milímetro de ejecutivo que un kilómetro de legislativo”, se ha convertido, ayudado de su confesa dependencia a las drogas y al alcohol -que, al parecer, coinciden con las del primer mandatario-, en un personaje no solo poderoso sino protagonista de todo tipo de escándalos que van desde su rol en la campaña y su financiación, hasta sus escándalos con su ahora jefe Laura Sarabia (antes su empleada), hasta los más recientes episodios que lo relacionan con su coterránea y al parecer gran amiga y compañera de causas petristas Aida Merlano, hoy privada de la libertad.

De verdad, es bastante difícil poder justificar el ejercicio del poder político en Colombia de los últimos años si se parte de la base de que Armando Benedetti siempre gozó de la amistad y las bendiciones de varios presidentes y altos funcionarios, pero aún más, es imposible entender cómo un supuesto gobierno que promete el cambio haya tenido en sus toldas y campaña en puestos de liderazgo a un político como Benedetti. Y es aún más incomprensible que, pese a todos sus escándalos y atropellos, Petro lo haya metido y mantenido en el ejecutivo, así sea lejos como embajador, primero en Venezuela y ahora reviviéndole el inútil cargo diplomático de embajador ante la FAO. Algo esconden.

Esas son las cosas que, más allá de la política, muchos colombianos, entre los que me cuento, no logramos entender cómo funciona esto. Resulta alarmante que a Benedetti aún lo sostenga este gobierno, pero más allá de eso, lo cierto es que Benedetti sabe demasiado y a eso, al parecer, sí le tiene pavor Petro.

Es bastante diciente lo que ocurre entre Petro y Benedetti: el uno sabe del otro hasta cosas lícitas. Sin dudarlo, Petro es el odontólogo y Benedetti es el paciente de aquel viejo chiste en donde éste le dice a aquél: “doctor, nos hacemos pasito”.

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Hermann(62494)03 de mayo de 2024 - 09:08 a. m.
Lo que es incomprensible, es que aún siga de columnista en este periódico. Quizá sólo sea para demostrar pluralidad , pero puede salirle caro al espectador mantenerle la Columba a alguien que dice tanta incoherencias y sugerencias , realmente Cuestionables.
FRANCISCO(61977)02 de mayo de 2024 - 07:55 p. m.
Será el personaje de marras una amenaza real para la estabilidad política de todo un país? Tendrá tanto peso político que es mejor tenerlo al margen de cualquier insano comentario? Averiguelo Vargas. Algún día se sabrá.
Luis(19160)02 de mayo de 2024 - 06:52 p. m.
El sr Robledo debe explicarle al país el porque no actuó contra la corrupta dirigencia del fútbol colombiano que revendió las boletas en la eliminatoria del mundial 2018. Afortunadamente su sucesor en el cargo de Superintendente de I&C tomo acción para castigar con una multa estos hechos delictivos
name(61569)02 de mayo de 2024 - 03:28 p. m.
Benedetti, todo un acádemico de la lengua. Cuánta riqueza en su vocabulario, no es sino oirlo enlos audios que publica la Vicki, que, cuando de insultar, no se queda atrás.
Andres(11973)02 de mayo de 2024 - 12:30 p. m.
Petro les "Faltonio" a los Liberales, Conservadores y a la U, les prometio ministerios y ellos ingenuamente creyeron que podrían atenuar la mala sangre y "pior" alma de un Terrorista criminal, lleno de rencor a causa de sus múltiples complejos de inferioridad y mete psicópata. Pero Benedetti es el "fixer" el que le hace los negocios sucios con toda la mafia de la costa. Ambos son socios de parrandas con licor, drogas y excesos sexuales, compinches en las maletas de dinero de origen fetido.
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