El adicto a las mentiras

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Pablo Felipe Robledo
15 de noviembre de 2023 - 02:00 a. m.
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La política mundial, en especial la latinoamericana -con muy contadas excepciones-, atraviesa por momentos difíciles, por cuenta de que en varios países han llegado al poder personajes de mala calaña, mentirosos, con dudosa reputación, ignorantes, improvisadores y amigos de la corrupción.

Hoy en día, el caso colombiano representado en la elección de Gustavo Petro como presidente hace menos de año y medio, es muestra de todo ello al unísono. Más allá de su adicción o no a las drogas, la adicción que más preocupa de Petro -esta sí más que evidente y comprobada- es su adicción a las mentiras.

Petro es un adicto intratable e incorregible a las mentiras. Y como casi todos los adictos cada vez transita por un mundo peor, pues el mitómano o el sofista patológico, no solo dice las mentiras sino que se las cree y las vuelve tan costumbre que hasta resulta difícil, casi que imposible, cogerlo diciendo una verdad. Las mentiras llevan al adicto a vivir en un mundo paralelo muy peligroso, pues desde ahí es que gobierna y toma decisiones junto con otros que tienen la misma adición o se les pega.

Millones de ingenuos votaron por esta paquetazo llamado Gustavo Petro creyendo que sería el cambio y que sus actitudes extrañas y perturbadoras, una vez llegara al poder, desaparecerían. A estos colombianos que se dejaron seducir por el seductor equivocado se les olvidó que la mayoría de los defectos, salvo los propios de la juventud, se potencializan o exacerban con el paso de los años y, sobre todo, con el poder, que es tan peligroso que, incluso, hasta a los buenos los vuelve malos.

El titular de la cuenta de X @JoseCuelloB hizo un recuento de algunas mentiras que Petro ha puesto a circular en esa red social desde hace varios años, lo cual es diciente por dos cosas: si esas mentiras las dice en una red social, qué no dirá en sus círculos privados en donde lo dicho tiene menos control; y que su adicción a las mentiras es antigua, constante, delirante y hace parte de su vida.

Miremos algunos ejemplos: (i) fotos de una estación del metro y dijo que ellas estaban “totalmente diseñadas, ingeniería fase III, y financiadas, estas eran las estaciones del metro subterráneo suspendido por Peñalosa”, cuando en realidad era el metro de Moscú (ciudadano 2017); (ii) foto de una mujer asesinada con sangre en el piso y dijo “Asesinada por abrir su negocio. Paramilitarismo en Córdoba”, cuando en realidad se trataba de un simulacro en un salón de clase con una estudiante y mucha salsa de tomate (ciudadano 2016); (iii) foto de un protestante en París con un ramo de rosas lanzándoselas a la policía y dijo “Siempre existe un alma allí que recuerda la revolución francesa, la comuna de Paris y el mayo del 68. La imaginación valiente”, cuando en realidad se trataba de un protestante de la “primera línea francesa” con una piedra en la mano tirándosela a los policías en medio de bombas molotov y gases lacrimógenos (senador 2018); (iv) foto de un joven y escribió: “José Manuel Velásquez es un joven boyacense campeón nacional de física cuántica. Nos representará en las olimpiadas mundiales de física”, cuando en realidad se trataba de un actor porno español conocido como “Jordi, el Niño Polla” (senador 2018); (v) foto de una tumba y escribió: “Quieren volver a asesinarlo. Así dejaron extremistas de derecha la tumba de Jaime Pardo Leal. Mensaje contra la Paz”, cuando en realidad los destrozos se debían a la caída de un árbol y no a una profanación (alcalde 2015).

Son centenares los ejemplos que hay de Petro diciendo mentiras, o tergiversando la realidad, o viviendo en un mundo paralelo sobre escenas de la vida cotidiana, economía, alta política, o lo que sea, que demuestran que Petro es un caso perdido, sí, perdido, como mínimo, por su adicción a las mentiras.

Si por casualidad alguien llega a coger a Petro diciendo una verdad, avíseme. Me encantaría saber que el presidente, por fuera de su adicción a las mentiras, también tiene momentos de veracidad.

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NAVY(47439)30 de noviembre de 2023 - 04:33 p. m.
Incomoda y cruda verdad.
Fabian(6hdnq)20 de noviembre de 2023 - 09:46 p. m.
Está columna es reflejo de que no tiene más tema que Petro, recurre a chismes. Fiel esencia de lo que les pasa a los chupasangre del erario,que cuando un gobierno no les da puestos se vuelven unos sentidos insufribles. Este tipo es una muestra de que entre más viejo, más pendejo
Oscar(5340)16 de noviembre de 2023 - 04:13 p. m.
EL presidente hace bien en no "pararle bolas", Ud. solo destila odio.
name(61569)16 de noviembre de 2023 - 03:48 p. m.
La mentira es consustancial a la política, según las circunstancias, "...hay que medir la INTENCIONALIDAD de quienes mienten" (Derrida) A Petro,frecuente/ se va la lengua....
Luis(25792)16 de noviembre de 2023 - 09:55 a. m.
Este Robledo solo es un bobo hpta
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