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El objetivo del centro sigue intacto

Pablo Felipe Robledo

16 de marzo de 2022 - 12:30 a. m.

El pasado domingo fue un día muy importante para la democracia colombiana, pero sobre todo para despejar un poco más el panorama de lo que será la futura primera vuelta presidencial. La mayoría de quienes aspiraban a competir por ganar la Presidencia de la República estuvieron presentes y se hicieron contar en lo que algunos han denominado las primarias, todas ellas teniendo en su interior diferentes partidos o movimientos que pudieron enmarcarse, palabras más, palabras menos, en la izquierda, el centro y la derecha.

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En la democracia los votos son los votos. Ellos dan clara idea de lo que motiva a la gente, la inspira y la mueve a votar entre las opciones electorales. Sin embargo, mientras exista una elección por delante, algo hay por hacer, por decir y a lo cual aspirar. Nada está escrito y en cualquier momento, ante el más ligero error garrafal de un candidato, lo antes conseguido se puede perder. Digo esto para indicar que nada está ganado ni nada está perdido. Fueron muchos los presidentes elegidos viniendo de menos a más, como se dice de los buenos toros.

Muchos ganadores y muchos perdedores, pero nadie ha ganado todo ni ha perdido todo. Ni la izquierda liderada por Petro, que obtuvo una importante votación tanto en su consulta interna como en el Congreso, está en posibilidad de cantar victoria presidencial. Igual ocurre con varios partidos tradicionales de lo que hoy parece ser o es la derecha, a los que se les reconoce haber obtenido unas buenas votaciones en la consulta que ganó Fico y en el Congreso, aunque algunos de dichos partidos hayan perdido curules. Algo diferente ocurrió en el centro, donde, si bien se obtuvo una buena votación parlamentaria, el interesante proceso de consulta interna no suscitó la votación que se esperaba. Eso ciertamente acarrea la necesidad de replantear muchas cosas en el centro ahora liderado por Fajardo.

Petro es uno de los obvios ganadores de esta jornada electoral, pero quedó en deuda con su votación individual y con la votación colectiva en la consulta del Pacto Histórico, si aspira a ganar la Presidencia. Su votación es bastante similar a la de la consulta de hace cuatro años e inferior a su votación individual en esa primera vuelta presidencial de 2018. Es decir, Petro se muestra estable, pero sin duda dio un fuerte golpe de opinión, una vez más. Fico Gutiérrez ganó contundentemente la consulta del Equipo por Colombia, pero gracias a la infiltración que en ella hizo el Centro Democrático, pues para nadie es un secreto que los seguidores de ese partido, ante la ausencia de una consulta interna propia, supieron aterrizar en la pista más cercana, que era la consulta de derecha, votando por el candidato de Uribe, siguiendo sus instrucciones y las de Duque. Ese guiño germinó rápidamente con la previsible adhesión de Zuluaga a Fico.

Hay que reconocer que en la Coalición de la Esperanza, que recoge a los candidatos de centro, todos, sin excepción, esperaban votaciones individuales superiores y, por obvias razones, una mucho mayor en lo colectivo. Los errores cometidos, las discusiones estériles, la perversidad de Íngrid y la mala leche de algunos terminaron haciendo mella en esta coalición. Sin embargo, el reto del centro sigue siendo el mismo: derrotar a los que están a su derecha en la primera vuelta, léase por ahora Fico Gutiérrez y Rodolfo Hernández (y de pronto Vargas Lleras). Eso no ha cambiado, el camino del centro sigue siendo el mismo, pero ahora, sin duda, tiene más piedras para pasar a la segunda vuelta y derrotar allí a Petro.

Sabiendo que el resultado de este domingo no fue el esperado, el centro no puede perder la esperanza ni el objetivo político estratégico. Lo que sí ocurre es que debe reinventarse y muy rápido, porque el margen está muy limitado. Esta obligación recae en Fajardo.

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