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Faltan 600 días

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Pablo Felipe Robledo
16 de diciembre de 2020 - 03:00 a. m.
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Duque ha dejado transcurrir, con mucha pena y sin ninguna gloria, la mitad de su mandato. Hoy restan 600 días para que el eterno aprendiz de presidente entregue el bastón de mando a su sucesor, que ojalá no sea otro novato sin mérito escogido por Uribe, el otro eterno.

Muchos dirán que 600 días no es nada y otros pensarán que es mucho. Eso depende: si Duque fuera un buen presidente, habría que decir que es poco tiempo para hacer todo lo que falta; pero como es un pésimo mandatario, será una eternidad, pues habrá que sentarse a ver cómo pasan y pasan los días sin que haga lo que debe hacer. Para el 70 % de los colombianos que tenemos una imagen desfavorable de Duque, estos próximos 600 días serán otra pesadilla.

Ya no hay esperanza de que aprenda a gobernar, eso ya no pasó ni pasará. Tampoco hay esperanza de que Duque, así sea por mero instinto, dirija el país por el camino correcto; eso no ha ocurrido ni ocurrirá. La ilusión está en que no hay plazo que no venza ni mal que dure 100 años.

Algún día dejará la Presidencia y vendrá un sucesor, ojalá, este sí, con la capacidad de meterle el acelerador a la solución de los grandes problemas nacionales, y no de capotearlos como hasta ahora lo ha hecho Duque. Siempre habrá la esperanza de que venga un nuevo presidente que nos permita recuperar el tiempo perdido por un Gobierno retardatario, obstinado y retador, que ha venido manejando el país con espejo retrovisor, que no logró conquistas diferentes al simple cambio de nombre en ciertos programas estatales, que encontró su éxtasis en el aplauso por la inauguración de obras del gobierno anterior y que tuvo en la televisión una inédita fuente de inspiración al gobernar, contemplándose a sí mismo como narciso en un espejo.

A Duque se le recordará como el presidente de la pandemia, un factor externo y universal que le hizo más difícil poder gobernar, pero al mismo tiempo será lo que lo salve del total e histórico desprestigio. Duque encontrará en la crisis una excusa para camuflar la misma incompetencia que mostró durante el primer año y medio de su mandato, cuando aún no había pandemia, pero sí un mal gobierno y una popularidad por el piso.

Las cifras del impacto del coronavirus en Colombia son muestra de que, salvo el fortalecimiento del sistema de salud, la situación no es buena. Somos el 11° país con más contagios oficiales, el 12° con más muertos, estamos ad portas de una segunda ola de contagios que podría volver a llevarnos a cuarentenas totales, tasas altísimas de desempleo y un panorama bastante gris.

No tengo la información que me permita sostener si el gobierno Duque se ha equivocado o no en las gestiones para la compra de vacunas o si puso al frente de tal propósito a quien no debía; sin embargo, no puedo ocultar la infinita tristeza que me causó oír la confirmación por parte del presidente de que tan solo uno de cada cinco colombianos será vacunado durante el año 2021, aunque también dijo que, si estamos de buenas y algunas gestiones logran concretarse, la cifra podía ascender del 20 % al 40 %.

Los 600 días que nos restan del gobierno de Duque serán eternos, sobre todo sin vacunas para el 60 % de los colombianos —en el mejor de los escenarios—; es decir, serán aún más largos. Muy grave, no solo por el tema de salud pública, sino porque ubica a Colombia en aquella parte del mundo no vacunada, lo que tendrá repercusiones en la economía, la educación, la movilidad, el turismo y la forma de vivir.

El COVID-19 terminó dándonos una lección. Los problemas se socializan, se universalizan; en cambio, las soluciones se individualizan. Primero los países ricos y despiertos, y por último los países dormidos, que es en donde, al parecer, estamos nosotros.

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ALE(ljdrn)18 de diciembre de 2020 - 01:34 p. m.
El rezago con respecto a paises en procesos de vacunación va ser brutal, la economía al desfiladero! Duque/Uribe vetaron la renta básica, no apoyaron a las pymes, privilegiaron grandes recursos al sector financiero y pare de contar.
gab(95951)18 de diciembre de 2020 - 04:01 a. m.
Los colombianos votaron por él...
Mario(23782)17 de diciembre de 2020 - 08:47 p. m.
Es tan protuberante la ineptitud mostrada por este gobierno, que independientemente del ala política a la cual pertenece no genera sino vergüenza internacional y dolor de patria crónica para aquellos incautos que han olvidado su propia honra y la de su familia para convertirse en apéndices de un irreparable mal que hacen a la patria como lacayos de un neoliberalismo decadente y abyecto.
Martha(44144)17 de diciembre de 2020 - 04:25 p. m.
Triste realidad sin cambio importante a la vista. Y los colombianos que no castigamos en las urnas los malos gobiernos
Hector(76745)17 de diciembre de 2020 - 03:36 p. m.
Este es y será el gobierno más pusilánime..cobarde ...corrupto y asqueroso en la historia de este país...a ..y el mas criminal..
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