El filósofo Estanislao Zuleta ya había advertido sobre el delirio que ocasiona la impotencia de la imaginación a la hora de recrear la felicidad, y que solo como consecuencia de nuestros pensamientos delirantes “comenzamos a inventar paraísos”. Durante toda su vida, al desequilibrado Petro esto lo ha afectado -lo cual ha sido su problema- y al hoy presidente Petro también -lo cual es nuestro problema-.
Revisando el discurso de Petro al presentar el proyecto de reforma laboral, podemos vislumbrar los delirios por los que él transita. Falacias, embustes e inventos, sumados a la incoherencia, son lo que allí “brilla”.
La primera...
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