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Malhechores, a vivir sabroso

Pablo Felipe Robledo

14 de febrero de 2023 - 09:05 p. m.

Dice el adagio que “Toda deuda se paga” y que “no hay almuerzo gratis”, y todo parece indicar que el autodenominado “Gobierno del Cambio” no ha olvidado las deudas que asumió con corruptos y delincuentes de la peor calaña en plena campaña presidencial, cuando personas cercanas a Petro cerraron el denominado “Pacto de La Picota”.

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Justamente, en plena campaña de Petro, su hermano del alma Juan Fernando Petro, junto con el hoy consejero para la Paz, Iván Danilo Rueda, asistieron a la cárcel La Picota a sellar lo que sería un verdadero pacto histórico con reconocidos malhechores.

Y es que no debemos olvidar que, actualmente, con el supuesto pretexto de alcanzar la “paz total”, algunos de nuestros prestigiosos malhechores y corruptos han sido elegidos gestores y facilitadores de paz con el propósito de permitirles vivir sabroso bajo el manto de la impunidad.

Esta situación ha prendido las alarmas del fiscal general, de las altas cortes y de algunos jueces juiciosos, quienes sostienen que ni la Constitución ni la ley contemplan mecanismos de indulto o impunidad presidencial como los que ha tratado de utilizar falazmente Petro, bajo el ropaje de figuras denominadas gestores y facilitadores de paz.

Lo más grave de esta situación tiene su origen en las consecuencias de la improvisación y las contradicciones en las que el “Gobierno del Cambio” ha incurrido para lograr sus objetivos. Muestra de esto son las propias declaraciones del jefe del Eln, Antonio García, quien afirma no entender qué se propone el Gobierno a través de estos mecanismos, puesto que, en su entender, esta política no busca más que hacer un lavado de cara a las bandas más criminales. Y lo dice él, imagínense.

Una de las situaciones que demuestran este objetivo es la de Jorge Luis Alfonso López, alias “el Gatico”, hijo de la famosa delincuente Enilce López Romero, alias “la Gata”, quien hace pocos días había sido beneficiario de la suspensión de su pena, gracias a su designación como facilitador de paz por parte de la oficina del Alto Comisionado para la Paz.

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Todo parece indicar que al “Gatico” le han quedado cortas sus garras. No se puede olvidar, que en otra oportunidad, este criminal acudió ante la JEP con el propósito de verse beneficiado por las ventajas que él creía le ofrecía este mecanismo de justicia transicional.

Sin embargo, la propia JEP le negó esta posibilidad porque, en su consideración, “el Gatico” no iba a contribuir con el esclarecimiento de la verdad en favor de las víctimas, pues se negó a reconocer muchos de sus delitos, sobre todo aquellos relacionados con el paramilitarismo.

Algunos de los bandidos de la primera línea, que han sido procesados por la justicia por hechos distintos a los derivados de las protestas del año 2021 y que no guardan relación alguna con la consecución de la paz, han hecho uso y abuso de las figuras de gestores y facilitadores de paz.La paz es un valor colectivo del que todos los colombianos nos hemos visto privados y que algún día aspiramos conseguir. No obstante, el “Gobierno del Cambio” debe respetar los derechos de las víctimas y garantizar que los actos delictivos no queden en la impunidad. Tampoco se puede permitir que delincuentes que nada tienen que aportar a la real consecución de la paz se vean beneficiados por este tipo de favores que el Gobierno busca otorgarles.

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Tal vez valga la pena recordarles a los receptores de las promesas de Petro aquel verso de Quevedo que nos recuerda que “nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir”.

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