Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.

¡Qué fue lo que no entendieron!

Pablo Felipe Robledo

04 de mayo de 2022 - 12:01 a. m.

El candidato de extrema izquierda Gustavo Petro ha manifestado en muchísimas oportunidades -unas veces con bastante contundencia y otras veces de forma difusa y confusa- que de llegar a ser presidente procedería a democratizar o expropiar la propiedad privada.

PUBLICIDAD

Ha dicho Petro tantas veces que democratizará la propiedad que nadie tiene duda de que lo hará. Pero como la simple idea atemoriza a gran parte del electorado, le ha tocado a Petro, en la recta final de su campaña presidencial, iniciar la extraña misión de desmentirse a sí mismo para aminorar el miedo que producen sus intenciones.

Al mejor estilo Chávez, Petro anda diciendo públicamente que, en realidad, él no es un expropiador sino un defensor a ultranza de la propiedad privada, y que, por ende, jamás expropiaría. Petro llegó al extremo de sellar sus renovadas y oportunistas palabras en una escritura ante notario, acto tan público como irrelevante, pues lo rubricado allí no tiene ningún valor jurídico, aunque sí resulta efectivo para convencer a sus incautos fanáticos, al igual que lo hizo Hugo Chávez en Venezuela. Chávez también dijo en campaña en innumerables entrevistas no ser un diablo expropiador, pero expropió a diestra y siniestra la propiedad de extranjeros y de venezolanos. Seguro estoy de que Petro -en caso de que tengamos la desgracia de tenerlo como presidente- hará lo mismo en Colombia. Ojalá me equivoque.

Otro aspecto que llama poderosamente la atención guarda relación con una circunstancia sustancialmente más preocupante que la anterior. Increíble pero cierto. Petro, un loco mesiánico refundacionista que ve en cada solución un problema, en cada asunto una oportunidad para empezar de cero porque nada funciona y quien tiene siempre un cuento inverosímil por implementar lo que a nadie en la historia se le había ocurrido, ha manifestado que para concretar todas sus locuras y absurdas ideas necesita como mínimo 12 años. Y lo dice en un país con periodo presidencial de cuatro años y sin reelección posible. Lo cual de entrada es un contrasentido mayúsculo.

Read more!

Lo dicho por Petro apunta directamente al tema que más preocupa a los colombianos. La muy probable convocatoria, por las buenas o por las malas, de una constituyente que le entregue a Petro la posibilidad de reelegirse y varias veces, pero que además le conceda todo tipo de poderes y el imperio sobre los organismos judiciales y de control para gobernar a sus anchas, sin que él o sus secuaces respondan ante alguien, pues nadie podría inmiscuirse entre Dios y el mesías.

Ante esto, Petro ha venido manifestando que él solo gobernará cuatro años y seguramente para que parezca más creíble irá a la misma notaría a firmar otra escritura pública. La verdad, no creo que Petro no busque, en caso de ser presidente, atornillarse en un poder y convertirse en un dictador o lo más parecido a ello, mucho más conociendo su sórdida personalidad. Ojalá me equivoque.

En fin, Petro anda en el plan de desmentirse a sí mismo, enviar mensajes de tranquilidad en los que pocos creen. A sus seguidores no les importa ello, con tal de que Petro gane. Supondrán que son asuntos que nada tienen que ver con ellos y que, si Petro expropia y se perpetúa en el poder, seguramente lo hace por el bien de la Nación y porque no le dejaron otra opción. Algunos también dirán que al fin y al cabo Petro lo había dicho. O es que acaso no oyeron cuando cacareaba “democratizar la propiedad” y “doce años”. ¡Qué fue lo que no entendieron!

Read more!
Conoce más

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.