Publicidad

Tres meses, pero debajo del agua

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Pablo Felipe Robledo
09 de noviembre de 2022 - 05:30 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Esta semana se cumplieron tres meses del desgobierno de Gustavo Petro y la verdad es que las cosas están saliendo muchísimo peor de lo que los más pesimistas advertíamos. Nada sale bien y nada pinta bien.

Salvo uno que otro desubicado, enmermelado o fanático, la mayoría de los colombianos empiezan, desde tan temprano, a tener una especie de consenso nacional sobre el hecho irrefutable de que Petro genera todo tipo de efectos y fenómenos negativos que hacen cada vez más incierto el futuro de Colombia, con las obvias consecuencias que ello acarrea. Nadie sensato juega a generar inestabilidad, pero a él le encanta y no es de ahora sino de toda la vida, pues es allí donde él se siente cómodo y a gusto.

Podríamos detenernos a examinar o al menos enumerar en detalle las cosas que al desgobierno Petro le han salido mal, pero jamás terminaríamos. Ningún presidente en Colombia, por lo menos en esta época moderna, había sido tan catastrófico y dramático para el país en tan corto tiempo. De hecho, han sido tan difíciles estos tres meses que la gente tiene la sensación de que Petro lleva más tiempo gobernando. Es algo así como tres meses, pero debajo del agua.

Los pésimos mensajes de Petro sobre el futuro del sector minero-energético; la devaluación del peso colombiano día tras día a niveles históricos; la nefasta reforma tributaria, que solo conseguirá empobrecer a este país y decrecer la economía, como tanto les gusta a quienes hoy desgobiernan; las reformas laborales que propone la insensata ministra de Trabajo; la propuesta de paz total con todo tipo de delincuentes, incluyendo mafiosos; la supuesta compra de tierras para hacer una reforma agraria que solo es viable así en la imaginación de la “tuiter-ministra” de Agricultura, que ni sabe de dónde saldrán los tres millones de hectáreas y mucho menos los dineros para comprarlas; la cacareada reforma al sistema de salud, que Petro cataloga como el peor del mundo ante el silencio cómplice de su ahora leal alfil Alejandro Gaviria, otrora ministro de Salud de Santos; la asfixiante inflación y el caótico aumento del precio de los alimentos son los elementos claves para una tormenta perfecta que lleve a la debacle a la economía colombiana en el 2023, si es que no antes.

Petro juega con candela y lo hace porque, como aquí lo he dicho varias veces, a él solo le gusta gobernar desde una trinchera, disparando para todos lados y a toda hora. Sin embargo, ese montón de locuras, que hoy a algunos les parecen simpáticas e intrascendentes, serán mañana causa de permanentes protestas, como está ocurriendo ya en varios países latinoamericanos que han caído en las garras de personajes en extremo populistas, harto similares a nuestro nefasto Petro. La gente está rebotada en Chile, Perú, Argentina y Bolivia, pues entendieron que quienes hablaron bonito y prometieron lo incumplible los están llevando a la miseria y a retrocesos en logros socioeconómicos que habían costado un potosí conquistar hace años.

Es realmente preocupante que el desgobierno de Colombia le esté apostando a la creación de zozobra en momentos en que la situación global está tan compleja. No hay un momento más equivocado para aventurar y lo hacen día a día, sin medir las consecuencias. La verdad, no es fácil entender a qué juega el desgobierno Petro, pues no sabe uno si se hacen los locos o lo están. Me inclino por lo segundo, aunque el descachado ministro de Hacienda pretenda echarnos la culpa de la incertidumbre y del pesimismo a quienes opinamos en contra de los desaciertos, sea como simples ciudadanos o empresarios.

Difícil imaginar lo que vendrá. Pero cierto sí es que lo hasta ahora vivido son tan solo tres meses, pero debajo del agua.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.