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Un proyecto enfermizo

Pablo Felipe Robledo

28 de febrero de 2023 - 09:05 p. m.

Con ocasión de la presentación del proyecto de “reforma a la salud” no queda mucho por decir, salvo que eso es un verdadero adefesio. A Petro y a su ministra Carolina Corcho —la peor del gabinete, y eso es ya algo tristemente meritorio por lo disputado del título— les cae como anillo al dedo aquel refrán que dice que “no hay peor sordo que el que no quiere oír”.

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Catastrófico es el futuro al que se enfrentaría nuestro sistema de salud por cuenta de esa enferma reforma. No olvidemos que este proyecto no solo fue ocultado al país antes de su presentación, sino que también en su elaboración han sido desatendidos los fuertes reparos y cuestionamientos de todo tipo de expertos, incluso de algunos de los ministros, especialmente de los que aún guardan algo de seriedad, poseen conocimiento y tienen como rol, en medio de este gobierno de locos, el de tratar de poner un poco de cordura en cada tema. Lo anterior sin entrar a profundizar sobre el desafuero derivado de que Pedro Santana, el gran asesor de la ministra Corcho y redactor principal del proyecto, no resultó ser filósofo ni sociólogo, como él se lo atribuía al paso que las universidades lo desmentían.

Estos reparos ministeriales al proyecto de reforma a la salud se dieron a conocer hace pocos días a la opinión pública, gracias al documento que se filtró en algunos medios de comunicación. Los ministros de Hacienda, Educación y Agricultura, y el director de Planeación Nacional, al unísono, se colgaron del travesaño para evitar el gol de la malvada Corcho y su acólito el presidente Petro.

Uno de los palos ministeriales en la bicicleta es el que tiene que ver con la ya vieja discusión de si su trámite debe ser estatutario o de ley ordinaria, que el Gobierno resolvió usando su maquinaria parlamentaria para cometer el error de tramitarlo por donde es más fácil, pero a las patadas. Ahora bien, al margen de ese tema procedimental, llama poderosamente la atención que otra glosa sea que el proyecto se pasó por la faja las consultas previas con indígenas, negritudes y otras minorías, lo que demuestra que “mal paga el diablo a quien bien le sirve”.

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Sin embargo, el palo ministerial más grande es que el proyecto de reforma a la salud no tiene ninguna viabilidad financiera. Los ministros, en especial el de Hacienda, llamaron la atención del Gobierno al señalar que, para garantizar la estabilidad financiera de la nación, se deben atender criterios de sostenibilidad fiscal, los cuales no han sido tenidos en cuenta en este proyecto. El impacto fiscal de esta reforma se demuestra en el documento y se valora en más de $100 billones solo durante el próximo lustro (cinco reformas tributarias grandes).

Todo esto confirma, en mi sentir y el de millones de colombianos, que este país, paso a paso, se acerca más y más al despeñadero y que este proyecto de reforma a la salud reafirma lo que hemos venido sosteniendo de tiempo atrás: las cosas con Petro no tienen cómo salir bien y aunque no lo crean, dentro del horror, ya pasaron los mejores meses de gobierno de este Cantinflas, a quien le hace feliz promover reformas enfermizas como esta de la salud.

Nos esperan varias reformas más, todas totalmente locas. La reforma laboral, la reforma política, la reforma a la justicia, el Plan Nacional de Desarrollo y la paz total son solo muestras de lo que nos espera. Y eso que Petro habla y habla, delira y delira, y se le olvida y abandona casi todo lo que promete, por fortuna.

En fin, este dolor de cabeza llamado Petro apenas empieza.

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