Publicidad

Una luz al final del sendero

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Pablo Felipe Robledo
11 de marzo de 2026 - 05:05 a. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Hace dos semanas en mi columna “La gran posibilidad de cambiar el rumbo” vaticiné que, en las elecciones de Congreso —en las que se votaría por las consultas—, los colombianos teníamos la posibilidad de cambiar el rumbo con nuestro voto. Exactamente escribí: “Es muy posible que el 8 de marzo se esté forjando una nueva historia para las elecciones presidenciales y que ese día inicie el fin de las candidaturas de Cepeda y Abelardo”.

Como podrán advertirlo, tuve la razón en forma parcial. Me equivoqué en lo que guarda relación con la candidatura de Cepeda que, lejos de haberse iniciado su fin, terminó consolidándose, por cuenta de que su patrocinador Petro, sin duda, fue uno de los claros ganadores de la jornada del pasado domingo, no solo porque el partido de gobierno logró obtener 25 senadores, sino porque su llamado a la abstención en la consulta de Roy y Quintero dio frutos reflejados en el hecho de que quien ganó en ese fiasco, no ganó nada (victoria pírrica), salvo adjudicarse una derrota fulminante que sepulta cualquier aspiración seria. Para Roy, ganar fue perder. Sin embargo, acerté en lo de la Gran Consulta —que en gran parte se le debe a la determinación, persistencia, humildad y coraje de David Luna, un gran triunfador ideológico de la jornada— pues esta obtuvo una estupenda votación muy cercana a los seis millones de votos, con la que el grueso de la población colombiana puede ver una luz al final del sendero.

La Gran Consulta fue la ganadora indiscutible de las elecciones. Sus integrantes no solo demostraron que en la política hay lugar para la decencia, la tranquilidad y la lealtad, sino que concretaron el propósito de llevar, entusiastas y esperanzados, a millones de colombianos a las urnas, a pesar del llamado de muchos a la abstención. Ganó Paloma Valencia y de forma contundente, lo cual es un escenario perfecto para poner sobre el tapete a una candidatura con vocación de ganar y de derrotar en la primera vuelta a Abelardo de la Espriella, quien marca bien en las encuestas gracias a que había venido cabalgando en solitario en este espectro de la política, pero que ahora, como en las carreras de caballos, tendrá que padecer la pesadilla de tener atrás a un “caballo rematador” que viene de atrás en la recta final para superarlo y ganarle la carrera. Ese “caballo rematador” se llama Paloma Valencia. Por la misma razón que antes Abelardo era fuerte, hoy su candidatura puede empezar a desmoronarse. Muchas de las personas que han estado dispuestas a votar por Abelardo lo han justificado en que “no había por quién más votar”. Desde el domingo esto ha cambiado, pues, ahora, “sí hay por quién votar” que tenga posibilidades reales de rematar estas elecciones y ganar.

Abelardo es otro de los grandes perdedores de la jornada. Su asustadizo llamado a no votar la consulta fue en vano. Le ocurrió lo que temía, ello es, un éxito electoral de la Gran Consulta que le pusiera a un rival con posibilidades de eliminarlo en la primera vuelta, arruinándole su hasta ahora solitaria campaña. Abelardo mostró que su poder de convocatoria es poco, pues la lista de Senado de Salvación Nacional, que cobijó como su propia lista, casi se ahoga. Pasó el umbral de milagro. De milagro es de milagro.

Quienes hemos estado en la oposición y quienes creemos que Cepeda es peor que Petro, debemos rodear y respaldar a Paloma Valencia, y a quien escoja esta semana como su fórmula vicepresidencial —decisión clave— para lograr derrotar la candidatura de Abelardo de la Espriella el 31 de mayo de 2026 en la primera vuelta. Hay que consolidar una fuerte campaña que represente, desde el centro hasta la derecha, a la mayoría del pueblo colombiano que lejos de los extremos quiere consolidar un futuro gobierno que no solo recupere lo que se ha perdido en este desastroso y cantinflesco cuatrienio de Petro, sino que evite que se consuma lo que se cocina en las huestes de Cepeda.

Tenemos una oportunidad de oro. Esta campaña se reinicia con una luz al final del sendero. Paloma Valencia se advierte como el “caballo rematador” en la recta final de las elecciones.

Conoce más

 

bernardo cifuentes garcia(19305)13 de marzo de 2026 - 05:17 p. m.
Si Paloma logra derrotar al filipichin la amaré eternamente. A ella sí. A Uribe no.
William Velasco velez(16260)12 de marzo de 2026 - 02:35 a. m.
Gran análisis
Fercho(76810)11 de marzo de 2026 - 09:12 p. m.
Señor Robledo, su candidata afirmo: el centro democratico tiene previsto promover en el departamento un referendo para: " decidir si partimos el departamento en dos. Uno indigena y otro para los mestizos, mientras que, para ella, las negritudes deben escoger a que territorio quieren pertenece". Palomita, no sera que queres tambien dividir a Colombia en dos: uno para la gente de bien y otro para los pobres y desplazados? Palomita nos vemos el 31 de mayo de 2026
Williams Guevara(w3gx5)11 de marzo de 2026 - 07:46 p. m.
Totalmente deacuerdo con su columna, esa es la pura realidad
alfonso Lopez Diaz(9763)11 de marzo de 2026 - 06:41 p. m.
A ver, 20 millones salieron a votar y 13 millones se abstuvieron de votar las consultas. ¿A quién le hizo caso la ciudadanía? Aterrice Pablo Felipe
  • Orlando Sereno(31511)12 de marzo de 2026 - 02:46 a. m.
    El odio a Petro no lo deja aterrizar.
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.