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Yo no la crie ni la quise

Pablo Felipe Robledo

28 de marzo de 2023 - 09:02 p. m.

Bien dice el adagio popular “de tal palo tal astilla”, y por eso la reforma política de Petro, quien fuera su padre, terminó siendo como él: un total fracaso.

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Lo cierto es que al presidente Petro ya le ha resultado costumbre desembarcarse de los proyectos que ha empezado, tanto en su vida personal como en su labor de gobernante, mediante el uso de la ya conocida frase “yo no lo crie”, situación que ahora en lo que atañe a la reforma política se puede completar: “Yo no la crie ni la quise”.

Recordemos que, en su campaña presidencial, Petro prometió reformar el sistema político colombiano para garantizar lo que, a su juicio, sería necesario equilibrar. Entre estas promesas encontramos las siguientes: crear listas cerradas y paritarias, limitar la financiación de las campañas, disminuir la edad para ser congresista y permitir que los congresistas cambien de partido como de ropa interior o ingresen y salgan del gobierno.

De estas propuestas debemos evidenciar el afán de Petro por ganar el Congreso desde el Gobierno, en desmedro del equilibrio de poderes. Permitir que congresistas cambien de partido o ingresen a ocupar cargos en el gobierno es la forma de maniobrar con mayor poder en el futuro para aferrarse a él y comprar políticos y partidos al vaivén de las circunstancias.

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Claro que los poderes están llamados a trabajar armónicamente entre sí para conseguir el progreso y desarrollo de la nación, pero lo que no es admisible es que Petro pretenda utilizar este tipo de artificios para irrespetar la independencia que debe existir entre los miembros del Congreso y el Gobierno Nacional, como mal ocurría antes de la Constitución de 1991, que dice amar pero que detesta, como lo hace cualquier tirano a un adecuado sistema de pesos y contrapesos.

Con todo, y a pesar de los errores y reparos que pudiera tener la que fuera la reforma política de Petro, esta fue presentada e insistida por el Gobierno con el propósito de alcanzar los fines ya descritos. Sin embargo, resulta curioso que estos propósitos no fueron alcanzados y que, por el contrario, se incorporaron reglas distintas a las trazadas por el gobierno en una reforma que por fortuna se le cayó a Petro.

Claramente lo anterior obedece al tire y afloje político y a la incorporación de los mal llamados “micos” dentro del trámite legislativo. Sin embargo, es una muestra de que la cohesión y la fuerza con que inició el gobierno Petro en el Congreso es cada día más separada y frágil, al no ser capaz de mantener los pilares y promesas de su caudillo. De hecho, puede ser la cuota inicial de una cascada de reformas fallidas que estarán por venir si el gobierno sigue insistiendo con sus locuras.

Precisamente Roy Barreras a través de un acto simbólico destruyó el texto de la reforma política, diciéndole al gobierno lo siguiente: “Le pido hoy al señor ministro y al Gobierno que retire esta reforma que ya no tiene absolutamente ningún sentido. Esta es mi posición sobre la reforma política sin lista cerrada obligatoria”, situación que llevó al Gobierno Nacional a retirar la reforma política, aunque le tiró el salvavidas a Petro al decir que “el presidente Petro nunca priorizó la reforma política”.

Todo lo anterior reitera los dichos de la sabiduría popular cuando nos indica “quien mucho abarca poco aprieta” y esto es lo que le está pasando a Petro al intentar reformar temas tan importantes de nuestro país sin contar con el consenso de todos los grupos de interés que se pueden ver afectados con sus decisiones.

Si el deseo de Petro es lograr el cambio, no ha hecho nada para alcanzarlo. Nuevamente su gobierno muestra la incompetencia para consolidar sus proyectos y frente a toda encomienda fracasada termina diciendo: “Yo no la crie ni la quise”. Petro actuó, en la caída de la reforma política como la ardillita que todo el día infructuosamente brincó para alcanzar unas cerezas rojas: “Al fin y al cabo estaban verdes”.

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