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Orfelinato

Pablo Leyva

04 de agosto de 2022 - 12:30 a. m.

Sgún Javier Rodríguez Moreno (padre Javier), a partir de la Ley 64 de 1914 sancionada por José Vicente Concha “para la reducción y civilización de unas tribus indígenas”, en 1917 se estableció el Orfelinato de San Sebastián (Nevada), hoy Nabusímake, por convenio entre las autoridades indígenas y el Vicario apostólico de la Guajira. El Estado aportó los gastos de los misioneros para la “reducción de los indios” y los indígenas aportaron las tierras para una ganadería, que el padre Benisa extendió hasta 9.000 hectáreas, por las cuencas de los ríos San Sebastián y Fundación; después restringió su uso a los indígenas. Más tarde se delimitaron potreros, se cultivó la caña y se montó un trapiche panelero que manejaron los alumnos de la Misión “para apoyar la educación y la salud de las comunidades”.

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En enero de 1973 en la Asamblea General de los Arhuacos, presidida por el Cabildo Gobernador Liberato Crespo, muchos Cabildos manifestaron sus necesidades e inconformidad por restringir el uso de las tierras de la Misión. El Mamo Zareimaku (Juan Marcos Pérez) dijo: “el padre (Javier) que es amigo y entiende lo de las tierras, por qué no da ejemplo con las tierras de la Misión”. El padre Javier respondió: “a partir de este momento la comunidad indígena puede disponer de las tierras comprendidas entre Santo Domingo, el trapiche incluido y las de San Francisco, con la estancia de ordeño”. Al día siguiente fue reprendido por el Obispo de Valledupar y el abogado del INCORA, a quienes les explicó que no había hecho una Reforma Agraria; les había devuelto a los indígenas las tierras que habían cedido para el internado, terminado desde 1970. Los Capuchinos trataron de restablecerlo hasta que el 7 de agosto de 1982, día de la posesión de Belisario Betancur, en Asamblea General en Nabusímake, presidida por Luis Napoleón Torres, cerca de 900 participantes protestaron contra los religiosos que incumplían los compromisos con los Mamos. “No aguantamos más, vamos pallá” gritaron los asambleístas, entraron al internado e hicieron fogones en los patios. A pesar de la indignación de la curia, un acuerdo dío por terminada la Misión.

Desde el comienzo las comunidades de La Nevada le propusieron al gobierno nacional colaborar como “guardián del equilibrio”, pero este lo entendió como la necesidad de civilizar a los salvajes y encargar a los Capuchinos de la evangelización y aceptación del verdadero Dios.

El peregrinaje a La Nevada de los candidatos a la presidencia de la República se volvió costumbre, al igual que el olvido de los compromisos sagrados. Gustavo Petro empezó cumpliendo, al designar a Leonor Zalabata representante ante Naciones Unidas. Debe seguir, entonces, un verdadero encuentro entre iguales y fortalecer las lenguas y culturas indígenas en el país. En La Nevada se debe mantener el diálogo permanente entre hermanos sobre la Línea Negra, delimitada por Juan Manuel Santos en el Decreto 1500 de 2018, para lograr “el equilibrio en el espacio que nos fue asignado desde siempre”, como dicen los Mamos.

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