El Caminante

Para qué

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Busco un “para qué”, un propósito, y si son dos o más, mucho mejor. Busco razones para hacer lo que hago, y repito en voz baja aquello que decía Mohamed Alí de que un hombre con un propósito vale más que diez mil que vayan por la vida sin saber para qué ni por qué. Busco “para qués” en viejas tiendas de libros antiguos y de cachivaches, porque sé que antes, cuando no era tan medida, que es como decir, tan mecánica, la gente intentaba responderse este tipo de cosas y creía en dioses y conversaba con las lunas, y a veces los dioses y las lunas eran sus “para qués”. Busco “propósitos” para regalarlos al por mayor, sobre todo entre quienes se gastaron lo poco que tenían en coleccionar títulos de universidades donde jamás les hicieron esa primera y esencial pregunta.

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Busco “para qués”, mientras más idealistas e imposibles, mejor, y en ese andar, que es un “para qué” en sí mismo, me reafirmo en mi idealismo y mi búsqueda de imposibles, muy a pesar de las millones de voces que se convencieron, o se dejaron convencer de que los idealismos eran ridiculeces de adolescentes tardíos, y de que cada una de esas voces me grite a diario que debo ser pragmático y producir, con todas las consecuencias que generan la practicidad y la producción. Busco “para qués” y reivindico una y un millar de veces a aquellos que también lo buscaron, aunque dijeran que no lo encontraron, pues sé que en ese caminar e indagar multiplicaron los “para qués” de algunos cuantos que comprendieron que el camino, y sólo el camino, ya era un “para qué”.

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Busco un “para qué”, aunque sea mentira, pues si algo he logrado entender en esta vida es que las mentiras nos ayudan a vivirla. “Y por favor, miénteme, que las mentiras son un bálsamo”, como escribí hace un tiempo, y necesitamos mentiras para seguir, y ojalá, mentiras que tengan que ver con la creación, con eso que hemos convenido en llamar arte, y con los valores y principios y la dignidad de antes de las guerras. Busco propósitos, sí, y ahora que lo pienso y que lo escribo, pues no me voy a mentir a estas alturas del partido, posiblemente sólo busco mentiras, hermosas u oscuras mentiras, o verdades disfrazadas de mentiras que me hagan salir de esta realidad tan cruda, tan pesada y mezquina, tan resultadista e hipócrita.

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