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Restaurante de comida italiana montado a mediados de los años 90, originalmente especializado en comida toscana, ahora con una carta más extensa con recetas tradicionales y otras creaciones propias, asesorada por la magia del chef André Tarditi.
Buenas entradas como el pulpo a la parrilla sobre un puré de papa criolla y salsa brava de la casa. El antipasto di mare della casa, un ceviche con mero, calamar y langostinos en una salsa de maracuyá. La morcilla horneada con cebolla, papas y suero costeño, una curiosa fusión con todos sus elementos muy típicos colombianos, pero sin duda una muestra de la fuerza creativa y la veteranía del chef.
Un aplauso para los ravioli del chef, buenísimos y rellenos de cola de res, redondos grandes y planos en una salsa de tomates rojísima y deliciosa, y en una composición muy atractiva.
Los linguini funghi porcini aunque buenos, no resultaron exactamente lo esperado, pues los hongos contenían más de la variedad portobelo que de los reconocidos funghi porcini. Los fetuccini al tinello, en frente a los ojos del comensal, ya preparados pasan de la sartén a un huecote dentro de un bloque gigante del queso italiano grana padana y allí reciben una lujuriosa aromatizada y untada, para luego saltar de vuelta al plato y de allí a la mesa. Un show gastronómico en vivo. Según el camarero, el restaurante consume un par de estos quesos al mes, de 50 centímetros de diámetro y 30 de alto. Aquí se comprueba que el aprecio de los colombianos por el queso italiano ¡es bárbaro!
El salmón con salsa holandesa acompañado de vegetales salteados y un crocante de cebolla, y el pescado del día con vegetales, un mero fresco y verduras frescas, son una muy buena opción para quien desee apartarse un poco del menú tan riguroso italiano.
El magret de pato con reducción de malbec y moras con acompañamiento de risotto porcini, un plato estupendo. Aunque lentamente, ya se ve el pato en la mesa de los colombianos, por lo menos en los restaurantes.
En una próxima visita, sin duda, las mollejas a la mostaza y el conejo estofado serán los seleccionados.
Un restaurante de barrio, sin grandes pretensiones pero con una atmósfera cálida y tranquila, buena atención, donde se come a gusto y con una cava en armonía con el menú y el tipo de restaurante.
Evaluación del índice CLAP de calidad-local-atención-precio: MUY BUENO. Dirección en Calle 79B # 8-61, Bogotá, teléfono 031 248 5891.
