Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Cocina de campo de cualquier parte del mundo, de alta calidad y gusto estético, en donde lo único que se debe escoger es el plato principal. Un menú renovado cada lunes.
Sus dueños, Meghan Flanigan y Mario Rosero, lo dotan con todo su corazón, conocimiento y buen gusto. En una casona de un piso en el barrio La Candelaria, restaurada por Simón Vélez. El patio central, cubierto hermosamente con una marquesina en bóveda transparente apoyada en un elenco de varillas de hierro al aire, resemblando los techos en caña brava. Horno de leña a la vista. Ambientación muy cálida de restaurante casero, de un pequeño pueblo de cualquier país del mundo.
Pan campesino europeo de corteza dura, buenísimo. Una entrada de pedacitos de espárrago con yogurt de azafrán, olivas negras, almendras y polen. Los platillos mixtos son muy prácticos en la casa de uno, pero casi nunca brindan una experiencia memorable en un restaurante.
Un primer aplauso se lo merece la extraordinaria velocidad en servir los platos a la mesa. Más clientes satisfechos en un mismo espacio.
El bife ancho ahumado con estrella de anís y regaliz, con papita criolla y tajadas de calabacín, chimichurri, y con la carne superblandita: un plato delicioso. El pollo horneado en leña, también con anís y regaliz, servido en tajadas delgadas y elegantes, con cebolla caramelizada casi negra y chile: realmente extraordinario.
Con opciones vegetarianas, todos los platos acompañados gratamente de papas criollas horneadas en leña, chutney de cebolla y balsámico y calabacín encurtido, y tártara de queso de cabra. Y de sobremesa un tartar de tomaticos alargados amarillos y rojos, con croutones.
Un maridaje sencillo y eficaz para esta cocina cálida, de la mano del sudafricano Selena, una fusión de cabernet y shiraz.
Al fondo del recinto, una pequeña escena de película. Del bar en donde también hacen el café y las aromáticas, en algunos momentos sale una nube de vapor que se desvanece en el aire.
El gran aplauso se lo merece por la coherencia y armonía de todos los componentes del restaurante: cocina de calidad y muy gustosa, un lugar relajante e inspirador, atención veloz, música plácida y calidez por todas partes. Un restaurante con identidad clarísima.
Evaluación del índice CLAP de calidad-local-atención-precio: Muy bueno.Dirección: barrio La Candelaria, carrera 2ª N.º 11-34. Teléfono: 031-3941678. paraserlefranco@yahoo.com.
