Comida tradicional griega en Bogotá, con su plato estelar: el sinagrida skaras, un pescado adobado con limón y aceite de oliva y luego horneado a la sal. Un espectáculo observar el arribo del plato a la mesa, con el pescado cubierto por la costra. A continuación Teo, el dueño de este estiatorio —restaurante en griego— utiliza simultáneamente dos cuchillos de mesa y con mucha destreza le retira la carne por ambos lados en pequeños filetes hasta dejar limpio el espinazo. Sin duda, de los mejores pescados que he probado. Dada su elaboración se debe pedir al menos un par de horas antes. Les auguro, es un manjar para los dioses del Olimpo.
En Grecia, un país mediterráneo con alrededor de 5.000 islas, su gastronomía se basa en todo lo que viene del mar, en el cordero, la berenjena, el aceite de oliva y el limón. ¡Gloria a Apolo, Zeus y Artemis!
La conocida musaka, la prima griega de la lasaña italiana, elaborada en vez de pasta con capas de berenjena rellenas con carne molida, quesos maduros y tomates, deliciosa, aunque le convendría una mayor presencia de este morado vegetal.
La psarosoupa avgolemono, una crema espesa de pescado en tiras, elaborada a base de huevo, zanahoria, cebolla y limón, es magnífica e ideal para un almuerzo o cena frugal.
Para disfrutar de la variedad de entradas, toca imitar a los famosos argonautas que viajaban de isla en isla, e ir de plato en plato. Mis predilectos: el tiri saganaki, tajadas fritas de queso pecorino, fenomenales; algunas recetas las hacen al horno. El spanakopita, un pastel de espinaca, delicioso. Plato típico en algunas celebraciones religiosas. El jtapodi, pulpos pequeños asados a la parrilla con una salsa cítrica. El kalamari, calamares rellenos con queso y especias, buenos. Y los dolmades, hojas de parra rellenas de arroz y carne, estupendos y no muy distintos de sus similares árabes.
Una copita del fuerte licor Raki de la isla de Creta (sidonia), lugar en donde según la mitología nació el dios Zeus, brinda un maridaje verdaderamente helénico. En la parte dulce de la visita al estiatorio, está el karidopita, una torta de nuez de nogal; el Baklava, con pasta filo rellena de nueces picadas y almíbar. El galaktobureko, también de pasta filo, con crema de sémola y vainilla. Todos buenos y moderadamente bajos en azúcar.
*Crítico Gastronómico